Llega la hora de realizar un pequeño y apresurado balance de la celebración del Centenario de nuestro inmortal poeta Miguel Hernández. Centenario de ilusiones y, aunque nos duela, de muchas decepciones.
Un año denominado Hernandiano que desde su inicio allá por el pasado mes de Enero, ha constituído un continuo enfrentamiento, por acción o inacción, todos contra todos. Cada uno a lo suyo. Protagonismo puro y duro. Discrepancias por doquier, que si el poeta hubiera estado vivo seguro que se muere de indignación ante tanto despropósito.
Es verdad que el Centenario de Miguel Hernández ha tenido una gran difusión a nivel mundial porque, principalmente, muchas ciudades y extranjeras, también se han preocupado de que tuviera la resonancia que los méritos del poeta exigían.
Se diga lo que se diga, en Orihuela no ha sido así. Muchos haciendo política, unos contra otros, aprovechando el evento. Las actividades de " renombre " a nivel local: las justas. Una Comisión Nacional prometiendo el oro y el moro, queriendo sacar ventaja política, reuniéndose en Orihuela por vez primera a punto de cumplirse la fecha del Centenario. O un nombramiento de Hijo Predilecto de la Provincia, tristemente quedó desangelado, porque no estaban todos los que son, ni son todos los que estaban.
Unas actividades conjuntas que se prometían felices, por parte de organismos y corporaciones y distintas asociaciones, que han quedado en agua de borrajas por aquello de ir cada uno por su propio camino. Menos mal que sí se han realizado muchas actividades, aunque en tono menor, cosa que hay que poner en valor y agradecer, como también otras que no tenían nada que ver con el poeta.
Tengo claro que una conmemoración tan importante a nivel mundial, requería la unión de todas las fuerzas políticas, intelectuales-culturales, ciudadanía y, sobre todo, familiares del poeta. Ya sé quera una misión imposible, Pero pocos negarán que esa de falta unión y complicidad han impedido que la voz del Centenario los visitantes la llevaran hasta el último rincón. Hemos perdido la gran ocasión de ver Orihuela llena de gentes. ¡ Qué pena !, Monumentos Nacionales, Museos, Comercios, Restaurantes ...., todo vacío.
Y por si faltaba algo a este Centenario de Miguel Hernández, un desapegado puso la guinda con la dichosa frase: " Miguel Hernández, poeta de Elche, nacido en Orihuela ". Miren ustedes que han pasado cosas durante este último año, pero nunca podría esperar semejante disparate. Disparate por no decir otra mayor.
Sinceramente, tengo que reconocer la falta de valentía de los que tanto se manfiestan por su amor al poeta, en haber dado la respuesta adecuada y, encima por aquello de la crítica y la libertad de expresión aparece en una falla. Una ofensa para el poeta y a Orihuela.
El Centenario y Fuenteovejuna, pero al revés.
jueves, 11 de noviembre de 2010
viernes, 8 de octubre de 2010
EL PATIO ORIOLANO
Un amable lector de este blog recientemente me decía que en mis artículos siempre me refería al pasado de las cosas de Orihuela y que me olvidara ya para siempre. Que lo actual era lo que tenemos. Con mi mayor respeto, le digo que no puedo, lo siento. Sería renunciar a lo que muchas generaciones de oriolanos consiguieron en favor de nuestra ciudad.
Recordar el pasado con la pretensión de que sirva como ejemplo de cara al futuro, siempre es positivo, y no aceptar irremisiblemente la deriva que se nos ha echado encima, mucho más. De alguna manera conforma las señas de identidad e, incluso, la propia idiosincrasia, como en este caso, de una ciudad milenaria como es Orihuela. Es poner al día su historia.
Por esta y otras razones y haciéndome eco de la gran preocupación de muchos oriolanos, la mía también, me hace pensar: ¿ Qué dirían el río Segura o el Palmeral, tan denostados y deteriorados, sujetos al más indignante abandono ?. O la cantidad de edificios nobles y casas solariegas, modelos únicos urbanísiticos. O aquellas fábricas de vidirio, tejidos, cera, seda, curtidos y conservas agroalimentarias, que poco a poco han ido desapareciendo.
Y no digamos, el grandioso patrimonio artístico, religioso y cultural, encerrados en cajones y ocultos a expensas de que se los " trague " la humedad. La extraordinaria gastronomía y la exquisitez de nuestra confituras y repostería conventual. Asimismo habría que preguntarse que ha pasado con aquel importante movimiento económico y comercial epicentro no solo dela Vega Baja sino del antiguo Reino de Valencia. Por aquello de " llueva o no llueva, todos los años trigo en Orihuela ".
Amable lector, describo esta pincelada con la única intención de remover conciencias y, de paso, por si nos hace sentir un poco de vergüenza torera al comprobar todo lo que hemos sido capaces de perder y, lo peor, es que seguimos sin reaccionar.
Podría referirme, muchas veces lo he hecho, a los múltiples y lamentables acontecimientos que durante décadas invaden Orihuela. Pero en mi ánimo está decir, al menos, que los valores patrimoniales de Orihuela, deberían ser el surco que nos abra el camino de la recuperación económica, la solución al paro, una sanidad digna y una escolarización adecuada. Sí, si la Orihuela global estuviera dispuesta, posibilidades tiene, no estaríamos pendientes de que nadie venga a sacarnos las castañas del fuego.
Mientras tanto, qué hacemos con los monumentos nacionales, los museos, las colecciones pictóricas, la Semana Santa de Interés Turístico Internacional, la costa y ese referente mundial que es la memoria y la obra de Miguel Hernández, y si me apuran el arroz y costra o el cocido con pelotas, toda una delicia. Todo esperando y nosotros mirándonos el ombligo.
Así veo el Patio oriolano.
Recordar el pasado con la pretensión de que sirva como ejemplo de cara al futuro, siempre es positivo, y no aceptar irremisiblemente la deriva que se nos ha echado encima, mucho más. De alguna manera conforma las señas de identidad e, incluso, la propia idiosincrasia, como en este caso, de una ciudad milenaria como es Orihuela. Es poner al día su historia.
Por esta y otras razones y haciéndome eco de la gran preocupación de muchos oriolanos, la mía también, me hace pensar: ¿ Qué dirían el río Segura o el Palmeral, tan denostados y deteriorados, sujetos al más indignante abandono ?. O la cantidad de edificios nobles y casas solariegas, modelos únicos urbanísiticos. O aquellas fábricas de vidirio, tejidos, cera, seda, curtidos y conservas agroalimentarias, que poco a poco han ido desapareciendo.
Y no digamos, el grandioso patrimonio artístico, religioso y cultural, encerrados en cajones y ocultos a expensas de que se los " trague " la humedad. La extraordinaria gastronomía y la exquisitez de nuestra confituras y repostería conventual. Asimismo habría que preguntarse que ha pasado con aquel importante movimiento económico y comercial epicentro no solo dela Vega Baja sino del antiguo Reino de Valencia. Por aquello de " llueva o no llueva, todos los años trigo en Orihuela ".
Amable lector, describo esta pincelada con la única intención de remover conciencias y, de paso, por si nos hace sentir un poco de vergüenza torera al comprobar todo lo que hemos sido capaces de perder y, lo peor, es que seguimos sin reaccionar.
Podría referirme, muchas veces lo he hecho, a los múltiples y lamentables acontecimientos que durante décadas invaden Orihuela. Pero en mi ánimo está decir, al menos, que los valores patrimoniales de Orihuela, deberían ser el surco que nos abra el camino de la recuperación económica, la solución al paro, una sanidad digna y una escolarización adecuada. Sí, si la Orihuela global estuviera dispuesta, posibilidades tiene, no estaríamos pendientes de que nadie venga a sacarnos las castañas del fuego.
Mientras tanto, qué hacemos con los monumentos nacionales, los museos, las colecciones pictóricas, la Semana Santa de Interés Turístico Internacional, la costa y ese referente mundial que es la memoria y la obra de Miguel Hernández, y si me apuran el arroz y costra o el cocido con pelotas, toda una delicia. Todo esperando y nosotros mirándonos el ombligo.
Así veo el Patio oriolano.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
¡ ENHORABUENA, COFRADES !
Sí, si es cierto, queridos amigos oriolanos Daniel, Monserrate y Mariano López que me llamásteis desde Barcelona, y a tí Ramón desde Granada y Leandro desde Huéscar, las noticias que os han llegado son ciertas, la Semana Santa oriolana ha sido distinguida con la declaración de Interés Turístico Internacional.
Sé que hace algún tiempo tuvísteis que abandonar Orihuela, como también sé, que lleváis la Semana Santa en lo más profundo de vuestro corazón. A vosotros y a cualquier oriolano ausente que me pueda leer, os dedico este comentario.
El pasado martes, día 21 de Septiembre de 2010, se convertirá en un día histórico para la Semana Santa de Orihuela. Su alta distinción al ser declarada de Interés Turístico Internacional viene a corroborar los méritos contraídos y a su inigualable aportación al acerbo artístico, cultural y religioso, no sólo de la provincia, ni de la comunidad sino al mundo entero.
La Semana Santa oriolana, como sabéis, santo y seña de un pueblo amable y acogedor como es Orihuela, tiene unas características muy especiales. Su historia, más de cuatro siglos. Su patrimonio artístico de incalculable valor con sus magníficas obras de Salzillo, Bussi, Galarza, Coullaut-Valera, Sánchez Lozano y tantos otros.
Su extraordinaria orfebrería, la riqueza de sus tronos, de cualificados artistas como Orrico, Bonacho, Balaguer, Gimeno y los Hnos. Martínez Vicente. Unido todo ello, a una parte musical, como el Canto de la Pasión, de músicos insignes como Ginés Pérez, Federico Rogel, Cebrián, hasta el mismísimo Francisco Grau Vegara.
Su Centuria Romana, entrañables Armaos con su Turuta y Arroz con Col, con más de cien años a sus espaldas. La inmortal obra de Nicolás de Bussi, " La Diablesa " y el esplendor de la figura del Caballero Cubierto. Un conjunto patrimonial que a Orihuela le ha hecho por méritos propios acreedora de ser declarada de Interés Turístico Internacional.
Orihuela y su Semana Santa, una trilogía de cultura, tradición y religiosidad, gracias al esfuerzo y dedicación de muchas generaciones, actualmente más de diez mil cofrades, ya era un referente turístico de hecho, pero esta alta distinción la eleva a un referente turístico de propio derecho. Que unido a sus cinco monumentos nacionales y a la diversidad de sus museos, archivos y bibliotecas, completarán la marca: " Orihuela y su Semana Santa "
Por esta razón, este nombramiento obliga a seguir trabajando y a aunar todos los esfuerzos. Orihuela a partir de ahora tiene el gran compromiso de corresponder y dar la talla por lo que ha sido distinguida su Semana Santa.
Autoridades, organismos, corporaciones y ciudadanía en general, estamos obligados a presentar una ciudad acorde con la oferta turística que se nos exige: plazas hoteleras, una ciudad limpia, ordenación del tráfico, aparcamientos, seguridad ciudadana, acompañado de nuestra mejor sonrisa como siempre hemos hecho con las visitantes que nos han llegado.
Esta distinción, como ex-presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades, me llena de satisfacción y alegría. Realmente, es el reconocimiento a una extraordinaria trayectoria de muchas personas durante largo tiempo.
Por este motivo, quiero felicitar a cuantos han intervenido en el proceso de este grandísimo logro: a la Alcaldesa, Mónica Lorente, a la Concejala de Turismo, Pepa Ferrando, a la Comisión y a los especialista que prepararon el informe técnico, a la Junta Mayor y sus Cofradías, Hermandades y Mayordomías y todos los que alguna vez han hecho algo por la Semana Santa oriolana.
Finalmente, permítanme una pequeña licencia: dedicar un recuerdo de gratitud a los que representaron oficialmente la Semana Santa de Orihuela com el sacerdote D. Antonio Roda, a D. Angel García Galiano, a mi antecesor D.Emilio Bregante y, sobre todo, al actual presidente D.Eduardo Ferrández.
Y a vosotros, amigos oriolanos ausentes, con mi felicitación, un fuerte abrazo.
Sé que hace algún tiempo tuvísteis que abandonar Orihuela, como también sé, que lleváis la Semana Santa en lo más profundo de vuestro corazón. A vosotros y a cualquier oriolano ausente que me pueda leer, os dedico este comentario.
El pasado martes, día 21 de Septiembre de 2010, se convertirá en un día histórico para la Semana Santa de Orihuela. Su alta distinción al ser declarada de Interés Turístico Internacional viene a corroborar los méritos contraídos y a su inigualable aportación al acerbo artístico, cultural y religioso, no sólo de la provincia, ni de la comunidad sino al mundo entero.
La Semana Santa oriolana, como sabéis, santo y seña de un pueblo amable y acogedor como es Orihuela, tiene unas características muy especiales. Su historia, más de cuatro siglos. Su patrimonio artístico de incalculable valor con sus magníficas obras de Salzillo, Bussi, Galarza, Coullaut-Valera, Sánchez Lozano y tantos otros.
Su extraordinaria orfebrería, la riqueza de sus tronos, de cualificados artistas como Orrico, Bonacho, Balaguer, Gimeno y los Hnos. Martínez Vicente. Unido todo ello, a una parte musical, como el Canto de la Pasión, de músicos insignes como Ginés Pérez, Federico Rogel, Cebrián, hasta el mismísimo Francisco Grau Vegara.
Su Centuria Romana, entrañables Armaos con su Turuta y Arroz con Col, con más de cien años a sus espaldas. La inmortal obra de Nicolás de Bussi, " La Diablesa " y el esplendor de la figura del Caballero Cubierto. Un conjunto patrimonial que a Orihuela le ha hecho por méritos propios acreedora de ser declarada de Interés Turístico Internacional.
Orihuela y su Semana Santa, una trilogía de cultura, tradición y religiosidad, gracias al esfuerzo y dedicación de muchas generaciones, actualmente más de diez mil cofrades, ya era un referente turístico de hecho, pero esta alta distinción la eleva a un referente turístico de propio derecho. Que unido a sus cinco monumentos nacionales y a la diversidad de sus museos, archivos y bibliotecas, completarán la marca: " Orihuela y su Semana Santa "
Por esta razón, este nombramiento obliga a seguir trabajando y a aunar todos los esfuerzos. Orihuela a partir de ahora tiene el gran compromiso de corresponder y dar la talla por lo que ha sido distinguida su Semana Santa.
Autoridades, organismos, corporaciones y ciudadanía en general, estamos obligados a presentar una ciudad acorde con la oferta turística que se nos exige: plazas hoteleras, una ciudad limpia, ordenación del tráfico, aparcamientos, seguridad ciudadana, acompañado de nuestra mejor sonrisa como siempre hemos hecho con las visitantes que nos han llegado.
Esta distinción, como ex-presidente de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades, me llena de satisfacción y alegría. Realmente, es el reconocimiento a una extraordinaria trayectoria de muchas personas durante largo tiempo.
Por este motivo, quiero felicitar a cuantos han intervenido en el proceso de este grandísimo logro: a la Alcaldesa, Mónica Lorente, a la Concejala de Turismo, Pepa Ferrando, a la Comisión y a los especialista que prepararon el informe técnico, a la Junta Mayor y sus Cofradías, Hermandades y Mayordomías y todos los que alguna vez han hecho algo por la Semana Santa oriolana.
Finalmente, permítanme una pequeña licencia: dedicar un recuerdo de gratitud a los que representaron oficialmente la Semana Santa de Orihuela com el sacerdote D. Antonio Roda, a D. Angel García Galiano, a mi antecesor D.Emilio Bregante y, sobre todo, al actual presidente D.Eduardo Ferrández.
Y a vosotros, amigos oriolanos ausentes, con mi felicitación, un fuerte abrazo.
lunes, 6 de septiembre de 2010
NUEVO CURSO POLÍTICO
Como si se tratara de una nueva aventura, cada año, a partir de la celebración de la Festividad de nuestra Excelsa Patrona, la Vírgen de Monserrate, se producen en Orihuela, dos acontecimientos muy importantes: el inicio del curso escolar, donde nuestros niños y jóvenes se irán madurando adquiriendo conocimientos para ir por la vida y el inicio del curso político donde los responsables políticos tomarán decisiones que afectarán nuestra vida.
En este nuevo curso político, 2010/2011, curso electoralista, se presenta, revuelto por la cantidad de asuntos por resolver y, sobre todo, por la compleja confección de las listas electorales, que es lo que más va a preocupar los políticos, cuando lo que debían ir preparando sus balances y dando cuenta al ciudadano si cumplieron el compromiso para lo que fueron votados.
Por mi parte, y durante los próximos meses, a través de esta tribuna, dedicaré la máxima atención al tema electoral y, por supuesto, entraré en detalle que, como siempre, en Orihuela, va a dar mucho que hablar. No cabe duda que ha llegado el momento de la reflexión seria y responsable de todos los actores políticos oriolanos.
A nadie se le escapa que ha sido, y seguirá siéndolo hasta el final, una legislatura difícil y complicada. Las continuas disputas y enfrentamientos, acusaciones, querellas, juzgados, escándalos plenarios, falta de respeto mutuo entre los miembros de la Corporación oriolana, que han supuesto un borrón en la buena convivencia y en la mala imagen que se ha dado de la ciudad.
Así, un municipio resulta ingobernable.
A estas alturas, posiblemente, hacer un llamamiernto a la reflexión y a la cordura sea, para algunos, una utopía y, para otros, una tontería que se me ocurre afectada por el inmeno calor de este pasado mes de Agosto. No voy a entrar, de momento, en el obligado análisis de lo que ha sido esta legislatura, lo haré. Ni tampoco, en mi apreciación personal de las posiblidades de cada partido político. Tiempo habrá.
Lo que sí tengo claro es que es hay que vivir la realidad de la Orihuela actual y dejarse, de vez en cuando, el partidimo, que pocas veces coincide con lo que espera el ciudadano. La triste realidad es que los oriolanos estamos sufriendo los coletazos de una extraordinaria falta de aprecio de lo propio. No habría más que ver cualquier sesión plenaria del Ayuntamiento. ¡ Para qué contar !.
Habrá que tirar del carro. Pero, para tirar, hay que tirar. Es evidente que quien controla la sociedad controla los resortes del poder. Así como los poderes políticos controlan el acceso a los dineros públicos.
Así pues, es el momento de los políticos, porque el éxito o el fracaso de muchos Partidos Políticos que van a participar en las próximas elecciones, va a depender en gran medida, del grado de implicación y cumplimiento que hayan tenido durante esta última legislatura y del grado de credibilidad a que se hayan hecho acreedores.
En este nuevo curso político, 2010/2011, curso electoralista, se presenta, revuelto por la cantidad de asuntos por resolver y, sobre todo, por la compleja confección de las listas electorales, que es lo que más va a preocupar los políticos, cuando lo que debían ir preparando sus balances y dando cuenta al ciudadano si cumplieron el compromiso para lo que fueron votados.
Por mi parte, y durante los próximos meses, a través de esta tribuna, dedicaré la máxima atención al tema electoral y, por supuesto, entraré en detalle que, como siempre, en Orihuela, va a dar mucho que hablar. No cabe duda que ha llegado el momento de la reflexión seria y responsable de todos los actores políticos oriolanos.
A nadie se le escapa que ha sido, y seguirá siéndolo hasta el final, una legislatura difícil y complicada. Las continuas disputas y enfrentamientos, acusaciones, querellas, juzgados, escándalos plenarios, falta de respeto mutuo entre los miembros de la Corporación oriolana, que han supuesto un borrón en la buena convivencia y en la mala imagen que se ha dado de la ciudad.
Así, un municipio resulta ingobernable.
A estas alturas, posiblemente, hacer un llamamiernto a la reflexión y a la cordura sea, para algunos, una utopía y, para otros, una tontería que se me ocurre afectada por el inmeno calor de este pasado mes de Agosto. No voy a entrar, de momento, en el obligado análisis de lo que ha sido esta legislatura, lo haré. Ni tampoco, en mi apreciación personal de las posiblidades de cada partido político. Tiempo habrá.
Lo que sí tengo claro es que es hay que vivir la realidad de la Orihuela actual y dejarse, de vez en cuando, el partidimo, que pocas veces coincide con lo que espera el ciudadano. La triste realidad es que los oriolanos estamos sufriendo los coletazos de una extraordinaria falta de aprecio de lo propio. No habría más que ver cualquier sesión plenaria del Ayuntamiento. ¡ Para qué contar !.
Habrá que tirar del carro. Pero, para tirar, hay que tirar. Es evidente que quien controla la sociedad controla los resortes del poder. Así como los poderes políticos controlan el acceso a los dineros públicos.
Así pues, es el momento de los políticos, porque el éxito o el fracaso de muchos Partidos Políticos que van a participar en las próximas elecciones, va a depender en gran medida, del grado de implicación y cumplimiento que hayan tenido durante esta última legislatura y del grado de credibilidad a que se hayan hecho acreedores.
miércoles, 28 de julio de 2010
LOS SEÑORES DEL DINERO .... Y LA CORRUPCIÓN
Cierto es, que la corrupción es un síntoma que nos invade a pasos agigantados y está afectando a toda la sociedad mundial. Lo sorprendente es que no tiene visos de acabar. Todos nos indignamos frente a los altos niveles de corrupción política, pero también existen aquellos que tratan de obtener siempre ventajas ilegales, los sistemas evasores y defraudadores al fisco, los empresarios que corrompen a los políticos corruptos y aquellos ciudadanos que viven entre lujos suntuosos, con aparentes ingresos limitados, sin explicar el origen de su nueva riqueza.
Mi profesor de Ciencia Política, el Catedrático José M. Canales Allende, de la Universidad de Alicante, siempre me recomendaba que leyera los trabajos de los grandes analistas del pensamiento y comportamiento político, y en esa dinámica, no hace mucho tiempo, leí un magnifico artículo del extraordinario Ignacio Ramonet titulado: " Los nuevos dueños del mundo " en el que explicaba la existencia de una nueva especie denominada, los señores del dinero.
Asimismo, la profesora Bárbara Barris White, de la Universidad de Oxford, decía que: " la corrupción no se reduce al soborno, sino que se extiende a la evasión fiscal, a la explotación laboral y la distorsión ética y moral que debe regir una sociedad ".
La sociedad se encuentra la borde del colapso al haber entrado en un proceso de tanto deterioro que, incluso, puede dar lugar a la creación de verdaderas mafias que usan sus propios métodos para mantener su situación de privilegio. Una vez enquistadas son muy difíciles de extirpar. En opinión de diversos autores, la corrupción política dice fundamentalmente más de la inmoralidad de los políticos que del uso del poder. Realmente, la gran aliada de la corrupción es la impunidad.
Habría que decir también, si los políticos tienen " deberes morales " para hacerse acreedores del voto que los ciudadanos le han depositado. La sociedad exige que los políticos sean no solamente legales, sino también morales. Nos hemos familiarizado tanto con los casos de corrupción, que ya algunos, piden que este o aquel político imputado, o incluso, condenado pueda ser incluído en nuevas listas electorales. Y eso pasa, entre otras cosas, porque la ciudadanía no tiene asumida la llamada " tolerancia cero".
No me cansaré de decir que el presunto delito tiene la vía penal, pero no olvidemos la vía moral. No es de recibo mezclar una cosa y otra., obviando en muchas ocasiones la autocrítica de hechos tan contundentes que no tendrían la sentencia penal pero sí, la condena moral.
Hoy, los militantes, la mayoría " forofos ", incapaces de pensar en lo que está pasando a su alrededor que, en muchos casos está afectando a su bienestar social y calidad de vida. Poco o nada pueden hacer, ya que el esquema de Partido se lo impide, más allá de discrepar y dar voces, sin que te hagan caso o te tomen por utópico y contrario al sistema. Pero sí tienen algo fundamental es su derecho a voto. Sin duda son tiempos complicados y, para algunos, difíciles de entender.
Algunos se preguntan: ¿ Se podría acabar con la corrupción ?. El problema para la eliminación de la corrupción es que tiene facetas culturales imposibles de modificar con una Ley. El Estado deberá trabajar valiéndose de una clara y decidida acción coordinada con los Órganos de Control del Estado y el Poder judicial, partiendo además, de una modificación de la Ley de Partidos y la Ley electoral. Max Weber, distinguía entre una ética de la convicción y una ética de la responsabilidad.
La corrupción generalizada corre el riesgo de generar una sociedad inmune que le de todo igual. Pero no así, a los señores del dinero.......y la corrupción.
Mi profesor de Ciencia Política, el Catedrático José M. Canales Allende, de la Universidad de Alicante, siempre me recomendaba que leyera los trabajos de los grandes analistas del pensamiento y comportamiento político, y en esa dinámica, no hace mucho tiempo, leí un magnifico artículo del extraordinario Ignacio Ramonet titulado: " Los nuevos dueños del mundo " en el que explicaba la existencia de una nueva especie denominada, los señores del dinero.
Asimismo, la profesora Bárbara Barris White, de la Universidad de Oxford, decía que: " la corrupción no se reduce al soborno, sino que se extiende a la evasión fiscal, a la explotación laboral y la distorsión ética y moral que debe regir una sociedad ".
La sociedad se encuentra la borde del colapso al haber entrado en un proceso de tanto deterioro que, incluso, puede dar lugar a la creación de verdaderas mafias que usan sus propios métodos para mantener su situación de privilegio. Una vez enquistadas son muy difíciles de extirpar. En opinión de diversos autores, la corrupción política dice fundamentalmente más de la inmoralidad de los políticos que del uso del poder. Realmente, la gran aliada de la corrupción es la impunidad.
Habría que decir también, si los políticos tienen " deberes morales " para hacerse acreedores del voto que los ciudadanos le han depositado. La sociedad exige que los políticos sean no solamente legales, sino también morales. Nos hemos familiarizado tanto con los casos de corrupción, que ya algunos, piden que este o aquel político imputado, o incluso, condenado pueda ser incluído en nuevas listas electorales. Y eso pasa, entre otras cosas, porque la ciudadanía no tiene asumida la llamada " tolerancia cero".
No me cansaré de decir que el presunto delito tiene la vía penal, pero no olvidemos la vía moral. No es de recibo mezclar una cosa y otra., obviando en muchas ocasiones la autocrítica de hechos tan contundentes que no tendrían la sentencia penal pero sí, la condena moral.
Hoy, los militantes, la mayoría " forofos ", incapaces de pensar en lo que está pasando a su alrededor que, en muchos casos está afectando a su bienestar social y calidad de vida. Poco o nada pueden hacer, ya que el esquema de Partido se lo impide, más allá de discrepar y dar voces, sin que te hagan caso o te tomen por utópico y contrario al sistema. Pero sí tienen algo fundamental es su derecho a voto. Sin duda son tiempos complicados y, para algunos, difíciles de entender.
Algunos se preguntan: ¿ Se podría acabar con la corrupción ?. El problema para la eliminación de la corrupción es que tiene facetas culturales imposibles de modificar con una Ley. El Estado deberá trabajar valiéndose de una clara y decidida acción coordinada con los Órganos de Control del Estado y el Poder judicial, partiendo además, de una modificación de la Ley de Partidos y la Ley electoral. Max Weber, distinguía entre una ética de la convicción y una ética de la responsabilidad.
La corrupción generalizada corre el riesgo de generar una sociedad inmune que le de todo igual. Pero no así, a los señores del dinero.......y la corrupción.
lunes, 12 de julio de 2010
CARNAZA Y CIRCO POLÍTICO
El desbordamiento de lo acontecido hace tan sólo unos días, con el cerco e intervención policial del Ayuntamiento de Orihuela y la detención de tres concejales, puestos en libertad posteriormente, han convertido a nuestra ciudad, una vez más, en noticia de primera plana en todos los medios de comunicación locales, provinciales y nacionales. Al día de hoy, poco o nada se podría añadir a lo que todos y cada uno ya han dicho sobre este mal asunto, y eso, que está bajo secreto de sumario.
En sociedades reducidas como la de Orihuela, propia de una ciudad pequeña, ante la aparatosidad de la llegada de la policía al Consistorio oriolano, el consiguiente revuelo y estupor entre los empleados y el sobresalto de algún concejal, la noticia corrió como la pólvora y en pocos minutos, cientos de vecinos abarrotaron las calles próximas al Ayuntamiento, unos sorprendidos y otros que llegaban a toda prisa, pensaban que se estaba rodando una película.
Realmente, un auténtico bombazo con connotaciones políticas, que a los oriolanos nos tiene con el corazón en un puño. Ante el estruendo, y como no podía ser de otra manera, foros de discusión para todos los gustos. Juicios sumarísimos, condenatorios, aún sin saber exactamente el alcance de las presuntas implicaciones o presuntos delitos.
Otros, poniendo el grito en el cielo. Carnaza y circo a gusto del consumidor ( ver, sobre todo, medios de comunicación nacionales). Menos mal, que la alcaldesa Mónica Lorente ha dado la cara y los grupos de la oposición: PSOE, VERDES y CLR, muy acertadamente, han pedido prudencia y que dejen trabajar a la Justicia.
En casos como este y otros que ya han acontecido, en Orihuela no está resultando fácil desterrar aquella Oleza del pasado, que tan extraordinariamente describió Gabriel Miró, por el interés de mantenella y no enmendalla de unos, y por las indiferencia de otros.
Sin contar esa lacra social de auténticos trepas y distorsionadores que por su propia subsistencia serían capaces de vender su alma al diablo y, que en ocasiones tan complicadas y lamentables como las que nos ocupan, se dedican a adular las actitudes de unos y otros, para posteriormente, no dejar títere con cabeza que, innegablemente, ha creado una situación de locura política ciudadana. De ahí, el gran confusionismo ciudadano.
Lógicamente, al estar este mal asunto bajo secreto de sumario, todo son elucubraciones y cada uno campa a sus anchas. Lo cierto, es que este llamado Brugal tan dilatado en el tiempo, alguna vez le llegará su final, un referente dañino para la imagen de Orihuela que deseamos desaparezca cuanto antes. Por esta y otras razones, la ciudadanía reclama que la justicia acelere su procedimiento para evitar el desasosiego que, un dia sí y otro también, sienten los oriolanos.
Vivimos tiempos débiles, donde la mediocridad suele ser la antorcha de intereses poíticos o económicos. Las gentes sencillas y de bien, van por el mundo de buena fe, y no quieren vivir con la constante amenaza de asuntos judiciales para su pueblo, que se hacen eternos. Mejor sería aquello de: " Los malos tragos, cuanto antes mejor ".
Así pues, confiemos que pronto sea la justicia quien aclare estos penosos acontecimientos, para que Orihuela sea capaz de recuperar la buena imagen que desde siempre ha tenido.
Más nos vale.
En sociedades reducidas como la de Orihuela, propia de una ciudad pequeña, ante la aparatosidad de la llegada de la policía al Consistorio oriolano, el consiguiente revuelo y estupor entre los empleados y el sobresalto de algún concejal, la noticia corrió como la pólvora y en pocos minutos, cientos de vecinos abarrotaron las calles próximas al Ayuntamiento, unos sorprendidos y otros que llegaban a toda prisa, pensaban que se estaba rodando una película.
Realmente, un auténtico bombazo con connotaciones políticas, que a los oriolanos nos tiene con el corazón en un puño. Ante el estruendo, y como no podía ser de otra manera, foros de discusión para todos los gustos. Juicios sumarísimos, condenatorios, aún sin saber exactamente el alcance de las presuntas implicaciones o presuntos delitos.
Otros, poniendo el grito en el cielo. Carnaza y circo a gusto del consumidor ( ver, sobre todo, medios de comunicación nacionales). Menos mal, que la alcaldesa Mónica Lorente ha dado la cara y los grupos de la oposición: PSOE, VERDES y CLR, muy acertadamente, han pedido prudencia y que dejen trabajar a la Justicia.
En casos como este y otros que ya han acontecido, en Orihuela no está resultando fácil desterrar aquella Oleza del pasado, que tan extraordinariamente describió Gabriel Miró, por el interés de mantenella y no enmendalla de unos, y por las indiferencia de otros.
Sin contar esa lacra social de auténticos trepas y distorsionadores que por su propia subsistencia serían capaces de vender su alma al diablo y, que en ocasiones tan complicadas y lamentables como las que nos ocupan, se dedican a adular las actitudes de unos y otros, para posteriormente, no dejar títere con cabeza que, innegablemente, ha creado una situación de locura política ciudadana. De ahí, el gran confusionismo ciudadano.
Lógicamente, al estar este mal asunto bajo secreto de sumario, todo son elucubraciones y cada uno campa a sus anchas. Lo cierto, es que este llamado Brugal tan dilatado en el tiempo, alguna vez le llegará su final, un referente dañino para la imagen de Orihuela que deseamos desaparezca cuanto antes. Por esta y otras razones, la ciudadanía reclama que la justicia acelere su procedimiento para evitar el desasosiego que, un dia sí y otro también, sienten los oriolanos.
Vivimos tiempos débiles, donde la mediocridad suele ser la antorcha de intereses poíticos o económicos. Las gentes sencillas y de bien, van por el mundo de buena fe, y no quieren vivir con la constante amenaza de asuntos judiciales para su pueblo, que se hacen eternos. Mejor sería aquello de: " Los malos tragos, cuanto antes mejor ".
Así pues, confiemos que pronto sea la justicia quien aclare estos penosos acontecimientos, para que Orihuela sea capaz de recuperar la buena imagen que desde siempre ha tenido.
Más nos vale.
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