Desde que el señor Rajoy ha subido los impuestos, dijo que no lo haría, se ha creado una importante alarma social entre las clases más desfavorecidas, pensionistas y asalariados, con la evidencia vergonzosa de tener que tapar el gran agujero del déficit público del despilfarro, la corrupción y el descontrol de la mayoría de las administraciones públicas. ¿ Dónde ha ido a parar el Código del buen gobierno ?: a una ruina política-social-económica.
No tenemos más que observar las crecientes denuncias en la mayoría de Medios de Comunicación de los escándalos de corrupción. Cuanto más graves son las denuncias sobre las irregularidades cometidas en muchos organismos públicos, más crece la indignación entre los ciudadanos. La impunidad a la vista está.
Este ambiente social de insatisfacción y desconfianza provocado por la incesante corrupción y el exceso del gasto público, queda explícito y comprobado que la inepta y, a veces interesada aplicación de los recursos públicos, está reclamando a gritos un control interno y externo que no vemos por ninguna parte.
Paralelamente a cualquier sistema de control, son los tribunales de cuentas los que deberían ejercer la fiscalización del gasto para evitar abusos y conductas irregulares, defendiendo los intereses colectivos.
Ante este escenario deberían existir directrices y normativas sancionadoras, por ley, no sólo al organismo sino al responsable de turno, para erradicar un sistema que da pie a malgastar los recursos y propiciar el clentelismo corrupto, alejado de la honraez pública. Menos mal que son pocos, pero hacen tanto ruido.
En estos momentos, la subida de impuestos a nivel estatal, ya está produciendo el efecto dominó, subida de impuestos comunitarios y locales. Una presión fiscal inaguantable para cualquier ciudadano, no habría más que ver la comparativa entre ingresos y retenciones de unos y otros.
No es de recibo que el déficit público, el gasto desmesurado, lo tengan que pagar los de siempre. Nos tendrían que explicar si el esfuerzo fiscal, proporcionalmente, es el mismo de un mileurista con el de esos políticos que cobran dos y tres sueldos, más dietas, desplazamientos...y alguna mariscada que otra, por no decir otras cosas más.
Si había que subir los impuestos, súbanse, pero empezando por atajar el gasto y por los que pueden y tienen el dinero, porque los demás, el margen que les queda es la supervivencia. Veamos la injusticia en la aplicación de las subidas de impuestos, cada uno campa por sus respetos. Por ejemplo: el IBI. Cuyos valores catastrales en algunos pueblos superan el valor real, van aplicar un 10%, en otros el 7%. El agua y basura el 7% y hasta un 9%.
Po aquello de seguir subiendo, la aplicación del impuesto sobre la gasolina en unas Comunidades Autónomas es más caro en unas que otras. Y así, nos convertimos en ciudadanos de segunda o de tercera según en el territorio que vivamos.
Nos podríamos preguntar: Cuánto debe cualquier Ayuntamiento. Qué plan de pagos e ingresos hay previstos. A cuanto ascienden los gastos corrientes inmediatos. De qué capítulos de gastos se van a recortar. Cuanto sueldo van a cobrar los políticos y asesores de la Comunidad. Y por favor no nos digan, ya lo han hecho, que si no hay déficit se bajarán los sueldos. Sí señores, esto es transparencia, equilibro y eficacia.
Señor Rajoy, a empezado usted, la casa por el tejado, o lo que es lo mismo, ¿ Quién controla al controlador ?
martes, 17 de enero de 2012
sábado, 31 de diciembre de 2011
RUINA POLÍTICA,2011
Cada fin de año es la época en la que se hace balance del camino recorrido, pero también, para buscar nuevos caminos que impulsen el progreso y el bienestar social de Orihuela y su municipio. No es fácil resumir en poco espacio todo lo que podría contarles sobre múltiples y hasta lamentables acontecimientos, en que se ha visto nuestro pueblo en este año que acaba.
Tal vez no sea la mejor fecha, por aquello de las fiestas navideñas, para hurgar en el desconcierto que el nuevo tripartito municipal está produciendo en la ciudadanía que, en algunos casos, afectan al prestigio y buen nombre de Orihuela. Unos dicen y hacen una cosa y otros, lo contrario.
No llevaría mucho tiempo analizar determinados comportamientos de algunos munícipes, y sobre todo, los que no cumplen sus compromisos. Unido al desmesurado protagonismo y a la inexplicable confrontación que, un día y otro también, manifiestan públicamente. Es evidente, que mientras se pelea no se gobierna. ¿ Sr. alcalde recuerda usted lo del bocadillo ?. Pues, eso.
Me hubiera gustado poder decir que se habría conseguido dar un gran impulso a los muchos asuntos pendientes, pero resulta difícil dirigir una orquesta cuando algunos músicos tocan lo que quieren y cuando quieren.
Habiendo transcurrido varios meses desde el inicio de la legislatura, es lamentable que todavía sigan siendo los plenos un despropósito de buenas maneras, e incluso, de buena educación. La continua puesta en marcha del ventilador de las miserias políticas entre equipo de gobierno y oposición es una vergüenza para la mayoría de los ciudadanos.
Se puede discutir, discrepar, no estar de acuerdo en nada, pero de eso, a los insultos, acusaciones de tipo personal y familiares, descalificaciones y un todo por el todo de la malidicencia y el peor estilo democrático, creo, que los votantes no les han puesto ahí para eso. Con lo que está cayendo y lo que se nos viene encima, no estamos, aunque sí, para pensar en las faltas de ortografía
Estos enfrentamiento deberían servir como toque de atención y alerta a los partidos políticos que componen el Consistorio oriolano. La ciudadanía, de verdad, está cansada, Tiene la necesidad de ilusionarse, de creer con esperanza que gobierno y oposición van a ser capaces de sacar a Orihuela del gran atasco que tiene.
Orihuela, no puede ni debe seguir perdiendo trenes de progreso, de gestión, de presencia y otras cosas más. Cada palo que aguante su vela, que para eso están ahí. Será por el bien de todos.
Por favor, no más ruina política.
Feliz Año 2012.
¡
Tal vez no sea la mejor fecha, por aquello de las fiestas navideñas, para hurgar en el desconcierto que el nuevo tripartito municipal está produciendo en la ciudadanía que, en algunos casos, afectan al prestigio y buen nombre de Orihuela. Unos dicen y hacen una cosa y otros, lo contrario.
No llevaría mucho tiempo analizar determinados comportamientos de algunos munícipes, y sobre todo, los que no cumplen sus compromisos. Unido al desmesurado protagonismo y a la inexplicable confrontación que, un día y otro también, manifiestan públicamente. Es evidente, que mientras se pelea no se gobierna. ¿ Sr. alcalde recuerda usted lo del bocadillo ?. Pues, eso.
Me hubiera gustado poder decir que se habría conseguido dar un gran impulso a los muchos asuntos pendientes, pero resulta difícil dirigir una orquesta cuando algunos músicos tocan lo que quieren y cuando quieren.
Habiendo transcurrido varios meses desde el inicio de la legislatura, es lamentable que todavía sigan siendo los plenos un despropósito de buenas maneras, e incluso, de buena educación. La continua puesta en marcha del ventilador de las miserias políticas entre equipo de gobierno y oposición es una vergüenza para la mayoría de los ciudadanos.
Se puede discutir, discrepar, no estar de acuerdo en nada, pero de eso, a los insultos, acusaciones de tipo personal y familiares, descalificaciones y un todo por el todo de la malidicencia y el peor estilo democrático, creo, que los votantes no les han puesto ahí para eso. Con lo que está cayendo y lo que se nos viene encima, no estamos, aunque sí, para pensar en las faltas de ortografía
Estos enfrentamiento deberían servir como toque de atención y alerta a los partidos políticos que componen el Consistorio oriolano. La ciudadanía, de verdad, está cansada, Tiene la necesidad de ilusionarse, de creer con esperanza que gobierno y oposición van a ser capaces de sacar a Orihuela del gran atasco que tiene.
Orihuela, no puede ni debe seguir perdiendo trenes de progreso, de gestión, de presencia y otras cosas más. Cada palo que aguante su vela, que para eso están ahí. Será por el bien de todos.
Por favor, no más ruina política.
Feliz Año 2012.
¡
lunes, 7 de noviembre de 2011
¿ QUIÉN SE HA COMIDO MI TURRÓN ?.
Como un rayo que no cesa, seguimos a vueltas con el desastre económico, político y social de la CAM, donde cada mañana, desde hace meses, los Medios de Comunicación nos sirven en bandeja las noticias más desagradables sobre su situación y el desaprensivo comportamiento de unos individuos que, hasta ahora, no han sido capaces, o no han querido dar la más mínima explicación del gran desaguisado que, al parecer, montaron.
Pero como el culebrón sigue, solo faltaba, por añadidura, la noticia que corrió por todo el territorio nacional de que: la CAM no dará la caja de turrón a sus empleados, ni a sus hijos los juguetes, con motivo de la festividad de Reyes. Además de ser el chocolate del loro, una desvergüenza. ¿ Se quiere abaratar el coste de la CAM a costa del turrón ?. Menudo esperpento.
Noticia que a muchos empleados, en activo y jubilados, les ha causado indignación y cabreo, como a otros por tantas cosas. Unido a un pesimismo colectivo por una situación anómala que nada tiene que ver con la entrega de cientos de empleados que durante años tuvieron como exponente y norte, el prestigio, la honestidad y la seriedad de la CAM, de la que me anorgullezco de haber pertenecido casi cuarenta años.
Con la incertidumbre de los ERES. Gente al paro, movilización de puestos de trabajo, familias separadas, recortes en los derechos laborales......personas que no se merecen ser los paganos de esta " fiesta ". Y los sindicatos sin decir ni muuuu.
Como se puede suponer, no se trata del valor intrínseco de esos obsequios, aunque sí, sino la costumbre de tantos años en el que la entrega de juguetes, sobre todo, era un rito lleno de ilusión y alegría para cientos de niños y niñas. Este año, habrá que decirles que no reciben los juguetes por que a alguien de la CAM se le olvidó escribir la carta a los Reyes Magos. Realmente, inexplicable.
Es una pena que en este mundo globalizado, en medio de una maraña de intereses, un colectivo como los empleados de la CAM tengan que apechugar, injustamente, tapando impúdicamente, muchos acontecimientos, haciéndolos suyos.
Habría que saber si los que, al parecer, han provocado la ruina y desaparición de la CAM, si se les va a remover la conciencia, si es que alguna vez la tuvieron, cuando sepan que cientos de niños que desde su nacimiento mamaron la CAM se van a quedar sin juguetes. Que a decir verdad, bien podrían pagarlos con las astronómicas cantidades de euros que se llevaron.
Las amas de casa solo nos van a preguntar: ¿ Quién se ha comido mi turrón ?
Pero como el culebrón sigue, solo faltaba, por añadidura, la noticia que corrió por todo el territorio nacional de que: la CAM no dará la caja de turrón a sus empleados, ni a sus hijos los juguetes, con motivo de la festividad de Reyes. Además de ser el chocolate del loro, una desvergüenza. ¿ Se quiere abaratar el coste de la CAM a costa del turrón ?. Menudo esperpento.
Noticia que a muchos empleados, en activo y jubilados, les ha causado indignación y cabreo, como a otros por tantas cosas. Unido a un pesimismo colectivo por una situación anómala que nada tiene que ver con la entrega de cientos de empleados que durante años tuvieron como exponente y norte, el prestigio, la honestidad y la seriedad de la CAM, de la que me anorgullezco de haber pertenecido casi cuarenta años.
Con la incertidumbre de los ERES. Gente al paro, movilización de puestos de trabajo, familias separadas, recortes en los derechos laborales......personas que no se merecen ser los paganos de esta " fiesta ". Y los sindicatos sin decir ni muuuu.
Como se puede suponer, no se trata del valor intrínseco de esos obsequios, aunque sí, sino la costumbre de tantos años en el que la entrega de juguetes, sobre todo, era un rito lleno de ilusión y alegría para cientos de niños y niñas. Este año, habrá que decirles que no reciben los juguetes por que a alguien de la CAM se le olvidó escribir la carta a los Reyes Magos. Realmente, inexplicable.
Es una pena que en este mundo globalizado, en medio de una maraña de intereses, un colectivo como los empleados de la CAM tengan que apechugar, injustamente, tapando impúdicamente, muchos acontecimientos, haciéndolos suyos.
Habría que saber si los que, al parecer, han provocado la ruina y desaparición de la CAM, si se les va a remover la conciencia, si es que alguna vez la tuvieron, cuando sepan que cientos de niños que desde su nacimiento mamaron la CAM se van a quedar sin juguetes. Que a decir verdad, bien podrían pagarlos con las astronómicas cantidades de euros que se llevaron.
Las amas de casa solo nos van a preguntar: ¿ Quién se ha comido mi turrón ?
jueves, 20 de octubre de 2011
EL LEGADO
Con gran desencanto para los herederos del poeta oriolano Miguel Hernández, el Ayuntamiento de Elche ha dado por finalizado el convenio para que su legado siguiera en la ciudad ilicitana durante otros veinte años más.
Al parecer, diversas han sido las causas de la ruptura. Unos dicen que por falta de dinero en las arcas municipales. Otros, la falta de voluntad política del actual equipo de gobierno que lidera la alcaldesa Mercedes Alonso y los más, la total y absoluta ingratitud por este inesperado desahucio que pocos esperaban se produjera, después de más de veintisiete años de custodia.
Triste ironía cuando Miguel Hernández, en su extraordinaria obra y en su corta vida, nos legó el impresionante mensaje de que, frente a este mundo hipócrita y fatuo, se levanta el respeto, el esfuerzo y la solidaridad.
También, habría que recordar el estudio que realizó Ramón Sijé, titulado: " La decadencia de la Flauta y el reinado de los Fantasmas ", en el que a veces el sentimiento del individuo destroza la unidad de los hombres y mantiene una soberbia de realidad invidual.
Baste escuchar a gentes que nada tienen que ver con la política, pero sí con la cultura, para comprobar el hartazgo que produce a muchos ciudadanos este estercolero político en el que vivimos. Con las debidas excepciones, naturalmente.
Al fin y la postre, sería una satisfacción para muchos, comprobar que el posible sacrificio de la familia de Miguel Hernández y el esfuerzo del Ayuntamiento de Orihuela, consiguieran que el legado de nuestro inmortal poeta, vaya avanzando su figura y proyectando su obra al mundo entero desde la ciudad que le vio nacer.
Cuando acababa de escribir estas letras, pensé...¿ pasará lo mismo que con sus restos?.
A partir de ahora, se inicia un nuevo peregrinaje que, lamentablemente, podría ser a ninguna parte. Aunque de momento nadie puede aventurar su próximo destino por haber iniciado la familia el proceso de reclamación judicial. Creo que algunos estarían deseosos de ser los nuevos depositarios del legado. Pero habrá que esperar.
Claro que, como se dice siempre, " no hay mal que por bien no venga ". Como oriolano que soy, pienso que esta sería la hora de que Orihuela, corrigiendo errores anteriores, demostrara su sensibilidad por la memoria y obra de una persona que tanta nombradía y prestigio le ha dado a este pueblo nuestro.
Habría que tener una buena y sincera predisposición, al parecer la hay, al diálogo, verdadero y sin trampas. Un trato de generosidad y entendimiento económico en qyue fuera beneficioso para todos.
Al parecer, diversas han sido las causas de la ruptura. Unos dicen que por falta de dinero en las arcas municipales. Otros, la falta de voluntad política del actual equipo de gobierno que lidera la alcaldesa Mercedes Alonso y los más, la total y absoluta ingratitud por este inesperado desahucio que pocos esperaban se produjera, después de más de veintisiete años de custodia.
Triste ironía cuando Miguel Hernández, en su extraordinaria obra y en su corta vida, nos legó el impresionante mensaje de que, frente a este mundo hipócrita y fatuo, se levanta el respeto, el esfuerzo y la solidaridad.
También, habría que recordar el estudio que realizó Ramón Sijé, titulado: " La decadencia de la Flauta y el reinado de los Fantasmas ", en el que a veces el sentimiento del individuo destroza la unidad de los hombres y mantiene una soberbia de realidad invidual.
Baste escuchar a gentes que nada tienen que ver con la política, pero sí con la cultura, para comprobar el hartazgo que produce a muchos ciudadanos este estercolero político en el que vivimos. Con las debidas excepciones, naturalmente.
Al fin y la postre, sería una satisfacción para muchos, comprobar que el posible sacrificio de la familia de Miguel Hernández y el esfuerzo del Ayuntamiento de Orihuela, consiguieran que el legado de nuestro inmortal poeta, vaya avanzando su figura y proyectando su obra al mundo entero desde la ciudad que le vio nacer.
Cuando acababa de escribir estas letras, pensé...¿ pasará lo mismo que con sus restos?.
A partir de ahora, se inicia un nuevo peregrinaje que, lamentablemente, podría ser a ninguna parte. Aunque de momento nadie puede aventurar su próximo destino por haber iniciado la familia el proceso de reclamación judicial. Creo que algunos estarían deseosos de ser los nuevos depositarios del legado. Pero habrá que esperar.
Claro que, como se dice siempre, " no hay mal que por bien no venga ". Como oriolano que soy, pienso que esta sería la hora de que Orihuela, corrigiendo errores anteriores, demostrara su sensibilidad por la memoria y obra de una persona que tanta nombradía y prestigio le ha dado a este pueblo nuestro.
Habría que tener una buena y sincera predisposición, al parecer la hay, al diálogo, verdadero y sin trampas. Un trato de generosidad y entendimiento económico en qyue fuera beneficioso para todos.
sábado, 15 de octubre de 2011
¡ AY...MI CIUDAD !
Hace algún tiempo que comenzó el otoño en nuestra torre de babel, en ese lugar donde muchos hablan y pocos se entienden. Donde prospera la confusión y el desorden mejor avenido. Sobre todo, en los múltiples púlpitos instalados en esta Orihuela del alma.
El otoño es un torpe invento climático en el que todos, o casi todos, nos dedicamos a practicar el jarabe del pico donde cada quisque larga o embrolla lo que le conviene, creándose un diálogo de sordos increíble. El resultado a la vista está.
Y sino, observemos ese circo político, de nunca acabar, que se da en los Plenos del Consistorio oriolano, para vergüenza y sonrojo de propios y extraños. Con lo cual, no hay cristo que lo comprenda y todos hechos el lío de mariasantísima. La culpa, naturalmente, es de este otoño insolente afincado en los oriolanos desde hace décadas.
A esas pequeñas cosas de lo cotidiano que se producen día a día, habría que prestarles la máxima atención. Orihuela es una ciudad preciosa, sin duda. Más preciosa aún, sino tuviera cacas de perro en ciertas calles, ¡ menudo panorama !. Asimismo, si los desagües no olieran tan mal. Si no hubieran tantos atascos, si fuéramos un poco más educados y sino hubiera tanto soplagaitas haciendo ruido a cualquier hora del día y de la noche.
Baste salir de compras o de paseo por el centro de nuestra ciudad para comprobar que el tráfico sigue siendo la cuenta pendiente. El grandísimo deterioro del mobiliario urbano y la cantidad de enseres domésticos, viejos y cochambrosos, que se dejan en la misma calle. Las autoridades municipales deberían aparcar sus confrontaciones y dedicar su tiempo para acabar con estos problemas tan molestos.
Quizás, seguro, habría que llevar a cabo una campaña de concienciación ciudadana, y sancionadora cuando correspondiera, y un compromiso serio de las concejalías implicadas para erradicar tan incívico comportamiento. Ojalá Orihuela sea capaz de recuperar la imagen que, en estos aspectos, siempre tuvo.
Aunque los hábitos de vida cambien, no por eso han de sufrirse los inconvenientes de los grandes núcleos urbanos, cuando contamos con una ciudad que ofrece todas las ventajas para gozar de una buena calidad de vida y, sobre todo, ofrecerla tal y como es a los visitantes que nos llegan a diario. Ya lo hemos dicho en muchas ocasiones, también tendremos que pensar en el reto que supone la distinción de Gran Ciudad.
Vuelvo al principio y repito que ya otoño y desde mi modestísimo medio ambiente del que soy propietario, tengo claro que mientras no se arregle definitivamente tal situación no se terminará de cumplir las expectativas que todos los oriolanos deseamos.
¿ Dejarán nuestros políticos de insultarse ?. ¡ Se dedicarán plenamente a las obligaciones que los ciudadanos les encomedaron ?. Si no fuera así, ¡ Ay....mi ciudad!.
El otoño es un torpe invento climático en el que todos, o casi todos, nos dedicamos a practicar el jarabe del pico donde cada quisque larga o embrolla lo que le conviene, creándose un diálogo de sordos increíble. El resultado a la vista está.
Y sino, observemos ese circo político, de nunca acabar, que se da en los Plenos del Consistorio oriolano, para vergüenza y sonrojo de propios y extraños. Con lo cual, no hay cristo que lo comprenda y todos hechos el lío de mariasantísima. La culpa, naturalmente, es de este otoño insolente afincado en los oriolanos desde hace décadas.
A esas pequeñas cosas de lo cotidiano que se producen día a día, habría que prestarles la máxima atención. Orihuela es una ciudad preciosa, sin duda. Más preciosa aún, sino tuviera cacas de perro en ciertas calles, ¡ menudo panorama !. Asimismo, si los desagües no olieran tan mal. Si no hubieran tantos atascos, si fuéramos un poco más educados y sino hubiera tanto soplagaitas haciendo ruido a cualquier hora del día y de la noche.
Baste salir de compras o de paseo por el centro de nuestra ciudad para comprobar que el tráfico sigue siendo la cuenta pendiente. El grandísimo deterioro del mobiliario urbano y la cantidad de enseres domésticos, viejos y cochambrosos, que se dejan en la misma calle. Las autoridades municipales deberían aparcar sus confrontaciones y dedicar su tiempo para acabar con estos problemas tan molestos.
Quizás, seguro, habría que llevar a cabo una campaña de concienciación ciudadana, y sancionadora cuando correspondiera, y un compromiso serio de las concejalías implicadas para erradicar tan incívico comportamiento. Ojalá Orihuela sea capaz de recuperar la imagen que, en estos aspectos, siempre tuvo.
Aunque los hábitos de vida cambien, no por eso han de sufrirse los inconvenientes de los grandes núcleos urbanos, cuando contamos con una ciudad que ofrece todas las ventajas para gozar de una buena calidad de vida y, sobre todo, ofrecerla tal y como es a los visitantes que nos llegan a diario. Ya lo hemos dicho en muchas ocasiones, también tendremos que pensar en el reto que supone la distinción de Gran Ciudad.
Vuelvo al principio y repito que ya otoño y desde mi modestísimo medio ambiente del que soy propietario, tengo claro que mientras no se arregle definitivamente tal situación no se terminará de cumplir las expectativas que todos los oriolanos deseamos.
¿ Dejarán nuestros políticos de insultarse ?. ¡ Se dedicarán plenamente a las obligaciones que los ciudadanos les encomedaron ?. Si no fuera así, ¡ Ay....mi ciudad!.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
ORIHUELA IMPENETRABLE
Había una vez una ciudad pequeña, barroca y fronteriza, testigo de muchas encrucijadas, donde existió un río llamado Segura. Una fortaleza morisca dominaba el panorama y a sus pies crecía un poblado casi tan antiguo como la misma humanidad.
Fenicios, cartaginenes, romanos, musulmanes, entre otros, ocuparon lugares del territorio. La influencia de todos ellos persistió, convirtiéndose a través del tiempo en Gobernación, sede Episcopal, con el pomposo título de Noble, Leal y Siempre Fiel y, el reciente, de Gran Ciudad.
El notable peso de la Iglesia católica se hacía sentir en la sociedad, impenetrable a cualquier idea renovadora. Y también en la arquitectura, en la que sobresalían palacios, palacetes y casonas burguesas.
Orihuela era una ciudad tranquila y provinciana que pasaba sus días a ritmo de siesta, pero el destino quiso que su nombre trascendiera las fronteras de la nación. Porque aquí iba a nacer Miguel Hernández, fue el 30 de Octubre de 1910, en una habitación modesta y pequeña que ocupaba la planta baja de la casa de la calle de San Juan.
Para los habitantes oriolanos pasaría inadvertido, incluso, diría, hasta después de su muerte, pero en los años posteriores resultaría fundamental la imagen que dio sobre su persona, sobre su obra y sobre la ciudad que le vió nacer: Orihuela.
Todo ello viene a cuento porque, pasado el tiempo, todavía sigue en nuestra mente, la decepción y el mal sabor de boca que nos ha quedado a muchos oriolanos por la poca trascendencia y la poca respuesta de su Centenario. Es verdad que mucha gente se esforzó por su éxito, pero enumerar la falta de interés, apoyo y, sobre todo, estar convencidos que Miguel y Orihuela estarían por encima de todo, nos llevaría a otro comentario.
Hoy, nos gustaría decir que Miguel Hernández habría cambiado el desarrollo de Orihuela. Que las horas que separan cualquier lugar hasta Orihuela serían devoradas diariamente por turistas de todo el mundo. La casa donde vivió, transformada en museo, lo mismo que su Fundación y las decenas de oriolanos que trabajaron en el proyecto del Centenario, todos se quedaron en el camino y, por favor, no me pregunten porqué.
Pese a todo, los oriolanos intentan mantener su andar tranquilo y apacible. Pero se les hace cada vez más difícil. Como una cruel paradoja, Miguel Hernández, que tanto odió la incomprensión y el conservadurismo de la gente de su tierra, acabó por hacer grande a Orihuela.
Menos mal, que algunos apasionados seguidores de Miguel Hernández siguen buscando retazos de su inmortal obra, a través de las estrechas callejuelas que llegan al conocimiento de este gran poeta.
Fenicios, cartaginenes, romanos, musulmanes, entre otros, ocuparon lugares del territorio. La influencia de todos ellos persistió, convirtiéndose a través del tiempo en Gobernación, sede Episcopal, con el pomposo título de Noble, Leal y Siempre Fiel y, el reciente, de Gran Ciudad.
El notable peso de la Iglesia católica se hacía sentir en la sociedad, impenetrable a cualquier idea renovadora. Y también en la arquitectura, en la que sobresalían palacios, palacetes y casonas burguesas.
Orihuela era una ciudad tranquila y provinciana que pasaba sus días a ritmo de siesta, pero el destino quiso que su nombre trascendiera las fronteras de la nación. Porque aquí iba a nacer Miguel Hernández, fue el 30 de Octubre de 1910, en una habitación modesta y pequeña que ocupaba la planta baja de la casa de la calle de San Juan.
Para los habitantes oriolanos pasaría inadvertido, incluso, diría, hasta después de su muerte, pero en los años posteriores resultaría fundamental la imagen que dio sobre su persona, sobre su obra y sobre la ciudad que le vió nacer: Orihuela.
Todo ello viene a cuento porque, pasado el tiempo, todavía sigue en nuestra mente, la decepción y el mal sabor de boca que nos ha quedado a muchos oriolanos por la poca trascendencia y la poca respuesta de su Centenario. Es verdad que mucha gente se esforzó por su éxito, pero enumerar la falta de interés, apoyo y, sobre todo, estar convencidos que Miguel y Orihuela estarían por encima de todo, nos llevaría a otro comentario.
Hoy, nos gustaría decir que Miguel Hernández habría cambiado el desarrollo de Orihuela. Que las horas que separan cualquier lugar hasta Orihuela serían devoradas diariamente por turistas de todo el mundo. La casa donde vivió, transformada en museo, lo mismo que su Fundación y las decenas de oriolanos que trabajaron en el proyecto del Centenario, todos se quedaron en el camino y, por favor, no me pregunten porqué.
Pese a todo, los oriolanos intentan mantener su andar tranquilo y apacible. Pero se les hace cada vez más difícil. Como una cruel paradoja, Miguel Hernández, que tanto odió la incomprensión y el conservadurismo de la gente de su tierra, acabó por hacer grande a Orihuela.
Menos mal, que algunos apasionados seguidores de Miguel Hernández siguen buscando retazos de su inmortal obra, a través de las estrechas callejuelas que llegan al conocimiento de este gran poeta.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
CURSO ESCOLAR EN ORIHUELA
La apertura del nuevo curso escolar 2011/2012 donde más de once mil niños y docentes inician las clases con la esperanza de que la cuestión educativa experimente una sensible mejoría en beneficio del futuro del municipio oriolano.
Para que estos deseos lleguen a ser una realidad, los responsables políticos y educativos deberían ser conscientes de las muchas carencias que se tienen. Los maestros y profesores asisten cada año a un galimatías de leyes y presupuestos que no se corresponden con la realidad de la escuela y, mucho menos, con las exigencias sociales.
Los ciudadanos, padres y responsables de los escolares, creen que ha llegado el momento de actuar para solucionar los problemas que cualquier persona observa cuando se acerca a un centro educativo. Falta de plazas escolares, enseñanza en barracones, limitación presupuestaria y tantas otras cosas que dificultan la mejora del sistema educacional, donde no se fomenta la autoridad de los maestros ni el esfuerzo de los alumnos.
Otra cuestión a reflexionar, viene derivada de la falta de interés de los políticos para adecuar el sistema educativo con la problemática actual. Dedicados a falsos diálogos sin voluntad de llegar a a acuerdos definitivos, montados únicamente con el propósito de disimular ante los ciudadanos.
En Orihuela, todos los años lo mismo. Problemas que nunca se resuelven y, si lo hacen, tarde y mal. Este inicio de curso, con el problema añadido de 21 plazas de profesores sin asignar en varios colegios de la ciudad y pedanías. Y si faltaba algo, más de medio centenar de niños de infantil se han quedado sin clase por la baja de cinco profesores, concretamente, en el Colegio de El Palmeral.
Un problema que cada año se grava más. Este año, una vez más, cerca de mil niños del municipio de Orihuela tendrán sus clases en barracones. Esta situación viene mal a la escuela, a los profesores y, por supuesto, a los niños. En definitiva, a la enseñanza. El caso es que nadie se atreve a a cometer todas estas cuestiones para conseguir una enseñanza mejor.
En una sociedad como la nuestra, donde la responsabilidad de los políticos, el manejo de los dineros y la falta de interés es manifiesta, ya es hora de que a la enseñanza se le preste la debida atención, dotando a los centros educativos y al profesorado los medios adecuados para preparar la incorporación de escolares y estudiantes a la sociedad del conocimiento, de la ética y de la moral.
Un reto educacional que Orihuela necesita con urgencia.
Para que estos deseos lleguen a ser una realidad, los responsables políticos y educativos deberían ser conscientes de las muchas carencias que se tienen. Los maestros y profesores asisten cada año a un galimatías de leyes y presupuestos que no se corresponden con la realidad de la escuela y, mucho menos, con las exigencias sociales.
Los ciudadanos, padres y responsables de los escolares, creen que ha llegado el momento de actuar para solucionar los problemas que cualquier persona observa cuando se acerca a un centro educativo. Falta de plazas escolares, enseñanza en barracones, limitación presupuestaria y tantas otras cosas que dificultan la mejora del sistema educacional, donde no se fomenta la autoridad de los maestros ni el esfuerzo de los alumnos.
Otra cuestión a reflexionar, viene derivada de la falta de interés de los políticos para adecuar el sistema educativo con la problemática actual. Dedicados a falsos diálogos sin voluntad de llegar a a acuerdos definitivos, montados únicamente con el propósito de disimular ante los ciudadanos.
En Orihuela, todos los años lo mismo. Problemas que nunca se resuelven y, si lo hacen, tarde y mal. Este inicio de curso, con el problema añadido de 21 plazas de profesores sin asignar en varios colegios de la ciudad y pedanías. Y si faltaba algo, más de medio centenar de niños de infantil se han quedado sin clase por la baja de cinco profesores, concretamente, en el Colegio de El Palmeral.
Un problema que cada año se grava más. Este año, una vez más, cerca de mil niños del municipio de Orihuela tendrán sus clases en barracones. Esta situación viene mal a la escuela, a los profesores y, por supuesto, a los niños. En definitiva, a la enseñanza. El caso es que nadie se atreve a a cometer todas estas cuestiones para conseguir una enseñanza mejor.
En una sociedad como la nuestra, donde la responsabilidad de los políticos, el manejo de los dineros y la falta de interés es manifiesta, ya es hora de que a la enseñanza se le preste la debida atención, dotando a los centros educativos y al profesorado los medios adecuados para preparar la incorporación de escolares y estudiantes a la sociedad del conocimiento, de la ética y de la moral.
Un reto educacional que Orihuela necesita con urgencia.
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