Cierto es, que la corrupción es un síntoma que nos invade a pasos agigantados y está afectando a toda la sociedad mundial. Lo sorprendente es que no tiene visos de acabar. Todos nos indignamos frente a los altos niveles de corrupción política, pero también existen aquellos que tratan de obtener siempre ventajas ilegales, los sistemas evasores y defraudadores al fisco, los empresarios que corrompen a los políticos corruptos y aquellos ciudadanos que viven entre lujos suntuosos, con aparentes ingresos limitados, sin explicar el origen de su nueva riqueza.
Mi profesor de Ciencia Política, el Catedrático José M. Canales Allende, de la Universidad de Alicante, siempre me recomendaba que leyera los trabajos de los grandes analistas del pensamiento y comportamiento político, y en esa dinámica, no hace mucho tiempo, leí un magnifico artículo del extraordinario Ignacio Ramonet titulado: " Los nuevos dueños del mundo " en el que explicaba la existencia de una nueva especie denominada, los señores del dinero.
Asimismo, la profesora Bárbara Barris White, de la Universidad de Oxford, decía que: " la corrupción no se reduce al soborno, sino que se extiende a la evasión fiscal, a la explotación laboral y la distorsión ética y moral que debe regir una sociedad ".
La sociedad se encuentra la borde del colapso al haber entrado en un proceso de tanto deterioro que, incluso, puede dar lugar a la creación de verdaderas mafias que usan sus propios métodos para mantener su situación de privilegio. Una vez enquistadas son muy difíciles de extirpar. En opinión de diversos autores, la corrupción política dice fundamentalmente más de la inmoralidad de los políticos que del uso del poder. Realmente, la gran aliada de la corrupción es la impunidad.
Habría que decir también, si los políticos tienen " deberes morales " para hacerse acreedores del voto que los ciudadanos le han depositado. La sociedad exige que los políticos sean no solamente legales, sino también morales. Nos hemos familiarizado tanto con los casos de corrupción, que ya algunos, piden que este o aquel político imputado, o incluso, condenado pueda ser incluído en nuevas listas electorales. Y eso pasa, entre otras cosas, porque la ciudadanía no tiene asumida la llamada " tolerancia cero".
No me cansaré de decir que el presunto delito tiene la vía penal, pero no olvidemos la vía moral. No es de recibo mezclar una cosa y otra., obviando en muchas ocasiones la autocrítica de hechos tan contundentes que no tendrían la sentencia penal pero sí, la condena moral.
Hoy, los militantes, la mayoría " forofos ", incapaces de pensar en lo que está pasando a su alrededor que, en muchos casos está afectando a su bienestar social y calidad de vida. Poco o nada pueden hacer, ya que el esquema de Partido se lo impide, más allá de discrepar y dar voces, sin que te hagan caso o te tomen por utópico y contrario al sistema. Pero sí tienen algo fundamental es su derecho a voto. Sin duda son tiempos complicados y, para algunos, difíciles de entender.
Algunos se preguntan: ¿ Se podría acabar con la corrupción ?. El problema para la eliminación de la corrupción es que tiene facetas culturales imposibles de modificar con una Ley. El Estado deberá trabajar valiéndose de una clara y decidida acción coordinada con los Órganos de Control del Estado y el Poder judicial, partiendo además, de una modificación de la Ley de Partidos y la Ley electoral. Max Weber, distinguía entre una ética de la convicción y una ética de la responsabilidad.
La corrupción generalizada corre el riesgo de generar una sociedad inmune que le de todo igual. Pero no así, a los señores del dinero.......y la corrupción.
miércoles, 28 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
CARNAZA Y CIRCO POLÍTICO
El desbordamiento de lo acontecido hace tan sólo unos días, con el cerco e intervención policial del Ayuntamiento de Orihuela y la detención de tres concejales, puestos en libertad posteriormente, han convertido a nuestra ciudad, una vez más, en noticia de primera plana en todos los medios de comunicación locales, provinciales y nacionales. Al día de hoy, poco o nada se podría añadir a lo que todos y cada uno ya han dicho sobre este mal asunto, y eso, que está bajo secreto de sumario.
En sociedades reducidas como la de Orihuela, propia de una ciudad pequeña, ante la aparatosidad de la llegada de la policía al Consistorio oriolano, el consiguiente revuelo y estupor entre los empleados y el sobresalto de algún concejal, la noticia corrió como la pólvora y en pocos minutos, cientos de vecinos abarrotaron las calles próximas al Ayuntamiento, unos sorprendidos y otros que llegaban a toda prisa, pensaban que se estaba rodando una película.
Realmente, un auténtico bombazo con connotaciones políticas, que a los oriolanos nos tiene con el corazón en un puño. Ante el estruendo, y como no podía ser de otra manera, foros de discusión para todos los gustos. Juicios sumarísimos, condenatorios, aún sin saber exactamente el alcance de las presuntas implicaciones o presuntos delitos.
Otros, poniendo el grito en el cielo. Carnaza y circo a gusto del consumidor ( ver, sobre todo, medios de comunicación nacionales). Menos mal, que la alcaldesa Mónica Lorente ha dado la cara y los grupos de la oposición: PSOE, VERDES y CLR, muy acertadamente, han pedido prudencia y que dejen trabajar a la Justicia.
En casos como este y otros que ya han acontecido, en Orihuela no está resultando fácil desterrar aquella Oleza del pasado, que tan extraordinariamente describió Gabriel Miró, por el interés de mantenella y no enmendalla de unos, y por las indiferencia de otros.
Sin contar esa lacra social de auténticos trepas y distorsionadores que por su propia subsistencia serían capaces de vender su alma al diablo y, que en ocasiones tan complicadas y lamentables como las que nos ocupan, se dedican a adular las actitudes de unos y otros, para posteriormente, no dejar títere con cabeza que, innegablemente, ha creado una situación de locura política ciudadana. De ahí, el gran confusionismo ciudadano.
Lógicamente, al estar este mal asunto bajo secreto de sumario, todo son elucubraciones y cada uno campa a sus anchas. Lo cierto, es que este llamado Brugal tan dilatado en el tiempo, alguna vez le llegará su final, un referente dañino para la imagen de Orihuela que deseamos desaparezca cuanto antes. Por esta y otras razones, la ciudadanía reclama que la justicia acelere su procedimiento para evitar el desasosiego que, un dia sí y otro también, sienten los oriolanos.
Vivimos tiempos débiles, donde la mediocridad suele ser la antorcha de intereses poíticos o económicos. Las gentes sencillas y de bien, van por el mundo de buena fe, y no quieren vivir con la constante amenaza de asuntos judiciales para su pueblo, que se hacen eternos. Mejor sería aquello de: " Los malos tragos, cuanto antes mejor ".
Así pues, confiemos que pronto sea la justicia quien aclare estos penosos acontecimientos, para que Orihuela sea capaz de recuperar la buena imagen que desde siempre ha tenido.
Más nos vale.
En sociedades reducidas como la de Orihuela, propia de una ciudad pequeña, ante la aparatosidad de la llegada de la policía al Consistorio oriolano, el consiguiente revuelo y estupor entre los empleados y el sobresalto de algún concejal, la noticia corrió como la pólvora y en pocos minutos, cientos de vecinos abarrotaron las calles próximas al Ayuntamiento, unos sorprendidos y otros que llegaban a toda prisa, pensaban que se estaba rodando una película.
Realmente, un auténtico bombazo con connotaciones políticas, que a los oriolanos nos tiene con el corazón en un puño. Ante el estruendo, y como no podía ser de otra manera, foros de discusión para todos los gustos. Juicios sumarísimos, condenatorios, aún sin saber exactamente el alcance de las presuntas implicaciones o presuntos delitos.
Otros, poniendo el grito en el cielo. Carnaza y circo a gusto del consumidor ( ver, sobre todo, medios de comunicación nacionales). Menos mal, que la alcaldesa Mónica Lorente ha dado la cara y los grupos de la oposición: PSOE, VERDES y CLR, muy acertadamente, han pedido prudencia y que dejen trabajar a la Justicia.
En casos como este y otros que ya han acontecido, en Orihuela no está resultando fácil desterrar aquella Oleza del pasado, que tan extraordinariamente describió Gabriel Miró, por el interés de mantenella y no enmendalla de unos, y por las indiferencia de otros.
Sin contar esa lacra social de auténticos trepas y distorsionadores que por su propia subsistencia serían capaces de vender su alma al diablo y, que en ocasiones tan complicadas y lamentables como las que nos ocupan, se dedican a adular las actitudes de unos y otros, para posteriormente, no dejar títere con cabeza que, innegablemente, ha creado una situación de locura política ciudadana. De ahí, el gran confusionismo ciudadano.
Lógicamente, al estar este mal asunto bajo secreto de sumario, todo son elucubraciones y cada uno campa a sus anchas. Lo cierto, es que este llamado Brugal tan dilatado en el tiempo, alguna vez le llegará su final, un referente dañino para la imagen de Orihuela que deseamos desaparezca cuanto antes. Por esta y otras razones, la ciudadanía reclama que la justicia acelere su procedimiento para evitar el desasosiego que, un dia sí y otro también, sienten los oriolanos.
Vivimos tiempos débiles, donde la mediocridad suele ser la antorcha de intereses poíticos o económicos. Las gentes sencillas y de bien, van por el mundo de buena fe, y no quieren vivir con la constante amenaza de asuntos judiciales para su pueblo, que se hacen eternos. Mejor sería aquello de: " Los malos tragos, cuanto antes mejor ".
Así pues, confiemos que pronto sea la justicia quien aclare estos penosos acontecimientos, para que Orihuela sea capaz de recuperar la buena imagen que desde siempre ha tenido.
Más nos vale.
sábado, 3 de julio de 2010
RESENTIMIENTOS POLÍTICOS
Cuando la mayoría de la sociedad oriolana se coloca al margen de los acontecimientos políticos que, día a día, se vienen sucediendo, alegando desconocimiento o falta de interés, el resultado se enmarca en un panorama, a veces, de exagerado desasosiego o pecando de insensibilidad y escepticismo.
Enumear todo lo que ocurre en Orihuela sería imposible pero, algunas cosa habría que destacar:
las continuas desavenencias en el seno de la Corporación Municipal, gobierno y oposición, una relación imposible, por asuntos del legado y centenario de Miguel Hernández, memoria histórica, presupuestos municipales, la Cruz de la Muela, la recuperación del Castillo en la Sierra de San Miguel, la Universidad y sus titulaciones y así..... un sinfín de cosas.
Y por otro lado, cosas mundanas, propias, que también forman parte de la vida del municipio oriolano. Unas con buenas intenciones y otras no tanto. No sé si ustedes se habrán dado cuenta que quién o quiénes promueven estos comportamientos, además de fomentar enfrentamientos, entran en situaciones absurdas. Si buscáramos la genealogía de ellos, quedaría claro que en unos existe un fondo de competitividad, pero en otros, un gran fondo de resentimiento, sino verán:
En una ciudad pequeña como Orihuela, habría que preguntarse porqué cuando se pone en marcha una idea o una iniciativa, inmediatamente, le sale el par. Por ejemplo, dos Asociaciones de Comerciantes, dos Grupos de La Pasión, en un tiempo, dos Bandas de Música, dos Peñas Taurinas, dos Asociaciones de Taxis.
Y ahora, al parecer, recientemente, me falta confirmarlo, dos Comparsas de Moros Beduinos, así como otra posible Junta Central de Moros y Cristianos y la propuesta de crear otra, para que sean dos Fundaciones Miguel Hernández y, como extraordinaria novedad, este año, dos Sindico/as.
No es que es que el asociacionismo no pueda ser plural y diverso, pero no podremos negar la carga de resentimiento y revanchismo en algunos casos. Con el falso orgullo, en ocasiones, podemos hallar la mala conciencia cuando se intenta pervertir lo que sería noable en la normalidad, pero no, cuando se intenta justificar lo injustificable.
Me gustaría pensar en cosas positivas, decir que la vida ciudadana en Orihuela, es un portento de satisfacciones, ya sé que es una utopía, que la vida en sí, es lo mejor. Pero, aún considerando que siempre hay cosas peores, cuando salgo a la calle o me doy una vuelta a los puentes o a cualquier barrio y hablo con la gente, se me cae el cielo encima. Que gran diferencia de lo que dice la gente a lo que dicen los políticos.
Pienso en los parados, en la pobreza vergonzante de algunos, en los ancianos desasistidos y desvalidos, que en Orihuela hay mucho lamentablemente, o escucho a todos los políticos, sin excepción, hablando demagogias, y soltando mentiras por doquier, le gente se lo cree, yo también. Y mientras tanto, discutiendo inutilidades y creando cosas por duplicado que, con una o ninguna sobraba.
Es tanto el desencanto y la decepción ciudadana, que hasta que no cambien los sistemas socio-económicos y políticos, los único bienes tangibles que tenemos las personas, son los que acumulamos en nuestro cerebro y en nuestro corazón. Algo que nada ni nadie, a pesar de tanto " come-cocos ", nos pueden quitar. Cuando ellos faltan, ningún tesoro los puede sustituir.
Maquiavelo era un experto en el análisis del alma de los hombres de su tiempo, hombres que por el afán de poder, entrecruzaban crueldad, denuncias, verdad y mentira, osadía y prudencia, tacañería y desprendimiento. " Una sociedad se convierte en pueblo cuando existe un respeto de los hombres hacia los hombres ".
Que a nadie se le olvide que el vínculo político de una sociedad, son el conjunto de derechos y deberes, aunque en Orihuela, con razón o sin ella, muchas veces por resentimiento, hagamos las cosas a pares.
Enumear todo lo que ocurre en Orihuela sería imposible pero, algunas cosa habría que destacar:
las continuas desavenencias en el seno de la Corporación Municipal, gobierno y oposición, una relación imposible, por asuntos del legado y centenario de Miguel Hernández, memoria histórica, presupuestos municipales, la Cruz de la Muela, la recuperación del Castillo en la Sierra de San Miguel, la Universidad y sus titulaciones y así..... un sinfín de cosas.
Y por otro lado, cosas mundanas, propias, que también forman parte de la vida del municipio oriolano. Unas con buenas intenciones y otras no tanto. No sé si ustedes se habrán dado cuenta que quién o quiénes promueven estos comportamientos, además de fomentar enfrentamientos, entran en situaciones absurdas. Si buscáramos la genealogía de ellos, quedaría claro que en unos existe un fondo de competitividad, pero en otros, un gran fondo de resentimiento, sino verán:
En una ciudad pequeña como Orihuela, habría que preguntarse porqué cuando se pone en marcha una idea o una iniciativa, inmediatamente, le sale el par. Por ejemplo, dos Asociaciones de Comerciantes, dos Grupos de La Pasión, en un tiempo, dos Bandas de Música, dos Peñas Taurinas, dos Asociaciones de Taxis.
Y ahora, al parecer, recientemente, me falta confirmarlo, dos Comparsas de Moros Beduinos, así como otra posible Junta Central de Moros y Cristianos y la propuesta de crear otra, para que sean dos Fundaciones Miguel Hernández y, como extraordinaria novedad, este año, dos Sindico/as.
No es que es que el asociacionismo no pueda ser plural y diverso, pero no podremos negar la carga de resentimiento y revanchismo en algunos casos. Con el falso orgullo, en ocasiones, podemos hallar la mala conciencia cuando se intenta pervertir lo que sería noable en la normalidad, pero no, cuando se intenta justificar lo injustificable.
Me gustaría pensar en cosas positivas, decir que la vida ciudadana en Orihuela, es un portento de satisfacciones, ya sé que es una utopía, que la vida en sí, es lo mejor. Pero, aún considerando que siempre hay cosas peores, cuando salgo a la calle o me doy una vuelta a los puentes o a cualquier barrio y hablo con la gente, se me cae el cielo encima. Que gran diferencia de lo que dice la gente a lo que dicen los políticos.
Pienso en los parados, en la pobreza vergonzante de algunos, en los ancianos desasistidos y desvalidos, que en Orihuela hay mucho lamentablemente, o escucho a todos los políticos, sin excepción, hablando demagogias, y soltando mentiras por doquier, le gente se lo cree, yo también. Y mientras tanto, discutiendo inutilidades y creando cosas por duplicado que, con una o ninguna sobraba.
Es tanto el desencanto y la decepción ciudadana, que hasta que no cambien los sistemas socio-económicos y políticos, los único bienes tangibles que tenemos las personas, son los que acumulamos en nuestro cerebro y en nuestro corazón. Algo que nada ni nadie, a pesar de tanto " come-cocos ", nos pueden quitar. Cuando ellos faltan, ningún tesoro los puede sustituir.
Maquiavelo era un experto en el análisis del alma de los hombres de su tiempo, hombres que por el afán de poder, entrecruzaban crueldad, denuncias, verdad y mentira, osadía y prudencia, tacañería y desprendimiento. " Una sociedad se convierte en pueblo cuando existe un respeto de los hombres hacia los hombres ".
Que a nadie se le olvide que el vínculo político de una sociedad, son el conjunto de derechos y deberes, aunque en Orihuela, con razón o sin ella, muchas veces por resentimiento, hagamos las cosas a pares.
martes, 22 de junio de 2010
MENOS CHISMORREO Y MÁS CULTURA
Con relación a los acontecimientos que continuamente se vienen dando durante los Plenos en el Ayuntamiento oriolano, alguien me preguntaba qué conclusión podría sacar de la actividad política en nuestra ciudad. Pregunta interesante, cuya respuesta daría cabida a varios artículos. Posiblemente, lo haga. Pero, siendo consciente de que ha habido de todo, como en botica, preferí contestar lo del negro del sermón: " Quién es capaz de tener la cabeza fría y los pies calientes ".
Me explicaré, según la oposición estamos al borde del caos, con un gobierno que no gobierna, con un grandísimo descontrol político y presupuestario, con una ciudad atrapada por el favoritismo y la exigencia de no pocos. Por otra parte, el equipo de gobierno manifiesta ampliamente sus logros, atendiendo al más exacto cumplimiento de su oferta electoral: urbanismo, sanidad, educación, deportes, seguridad ciudadana, bienestar social, medio ambiente y todo lo demás.
Ante este panorama, y ante afirmaciones tan contundentes, de una parte y otra, qué conclusiones puede sacar el ciudadano de a pie. Ese que se levanta antes de salir el sol para dirigirse a su trabajo y vuelve a su casa ya anochecido. Y sólo desea que su ciudad prospere y mejore su calidad de vida. Lo cierto es, que se está sembrando el desconcierto ciudadano. Suele decirse que no es buen generalizar, e incluso, que el descrédito indeterminado es la antesala de la negación de la democracia.
Sin embargo, a cada instante que pasa, según se van sumando nuevos episodios de la historia, de la triste historia, política de esta ciudad milenaria como es Orihuela. Me reafirmo en lo que dije hace tan solo unos días en un programa local de televisión: el deterioro en las relaciones personales entre una gran mayoría de los miembros de los distintos partidos políticos que componen la Corporación Municipal oriolana, existen viejas y profundas heridas, hacen imposible una correcta convivencia, donde la discrepancia política debería estar acompañada del mayor respeto y consideración personal.
Claro que hay comportamientos individuales ejemplares, aunque también los hay todo lo contrario. Pero aquí no se trata de analizar actuaciones personales y sí la de los partidos políticos, que son constitucionalmente vehículos de canalización de la voluntad popular. Y a la vista de los acontecimientos, centrándonos solo en lo institucionalmente representativo, no hay particularidades que valgan.
Es tal el cúmulo de cosas, que se podría pensar que en el " fragor de la batalla " no se dan cuenta que podrían " devorarse " entre sí, lo grave sería que entre dentellada y dentellada se merienden Orihuela. Eso, no es política, aunque digan que la política es así. Alguien dijo: " La política es el arte más noble, que tiene la misión de proclamar en el hombre la primacía de las virtudes de un pueblo ".
La realidad es que, tristemente, hasta ahora lo que se percibe es una fundamentalización de la vida política, en la que la descalificación personal se ha convertido en norma de actuación que enferma la buena convivencia. Es una pena que la vida política municipal se haya enturbiado.
Así las cosas, la madurez democrática está aún lejos. Toca empeñarse para llegar a ella pero, eso sí, por donde vamos llegamos. Por lo demás, querido amigo, sigo pensando en lo del " sermón del negro "
Por lo tanto, ¿ sería posible menos chismorreo y más cultura ?.
Me explicaré, según la oposición estamos al borde del caos, con un gobierno que no gobierna, con un grandísimo descontrol político y presupuestario, con una ciudad atrapada por el favoritismo y la exigencia de no pocos. Por otra parte, el equipo de gobierno manifiesta ampliamente sus logros, atendiendo al más exacto cumplimiento de su oferta electoral: urbanismo, sanidad, educación, deportes, seguridad ciudadana, bienestar social, medio ambiente y todo lo demás.
Ante este panorama, y ante afirmaciones tan contundentes, de una parte y otra, qué conclusiones puede sacar el ciudadano de a pie. Ese que se levanta antes de salir el sol para dirigirse a su trabajo y vuelve a su casa ya anochecido. Y sólo desea que su ciudad prospere y mejore su calidad de vida. Lo cierto es, que se está sembrando el desconcierto ciudadano. Suele decirse que no es buen generalizar, e incluso, que el descrédito indeterminado es la antesala de la negación de la democracia.
Sin embargo, a cada instante que pasa, según se van sumando nuevos episodios de la historia, de la triste historia, política de esta ciudad milenaria como es Orihuela. Me reafirmo en lo que dije hace tan solo unos días en un programa local de televisión: el deterioro en las relaciones personales entre una gran mayoría de los miembros de los distintos partidos políticos que componen la Corporación Municipal oriolana, existen viejas y profundas heridas, hacen imposible una correcta convivencia, donde la discrepancia política debería estar acompañada del mayor respeto y consideración personal.
Claro que hay comportamientos individuales ejemplares, aunque también los hay todo lo contrario. Pero aquí no se trata de analizar actuaciones personales y sí la de los partidos políticos, que son constitucionalmente vehículos de canalización de la voluntad popular. Y a la vista de los acontecimientos, centrándonos solo en lo institucionalmente representativo, no hay particularidades que valgan.
Es tal el cúmulo de cosas, que se podría pensar que en el " fragor de la batalla " no se dan cuenta que podrían " devorarse " entre sí, lo grave sería que entre dentellada y dentellada se merienden Orihuela. Eso, no es política, aunque digan que la política es así. Alguien dijo: " La política es el arte más noble, que tiene la misión de proclamar en el hombre la primacía de las virtudes de un pueblo ".
La realidad es que, tristemente, hasta ahora lo que se percibe es una fundamentalización de la vida política, en la que la descalificación personal se ha convertido en norma de actuación que enferma la buena convivencia. Es una pena que la vida política municipal se haya enturbiado.
Así las cosas, la madurez democrática está aún lejos. Toca empeñarse para llegar a ella pero, eso sí, por donde vamos llegamos. Por lo demás, querido amigo, sigo pensando en lo del " sermón del negro "
Por lo tanto, ¿ sería posible menos chismorreo y más cultura ?.
lunes, 14 de junio de 2010
LA CRISIS Y EL PAN CON ACEITE
Me encontraba, hace unos pocos días, en uno de esos centros comerciales, cuando una madre intentaba darle la merienda a una niña que no tendría más cuatro años. La niña despreciaba el jamón y se comía el pan impregnado de aceite.
Esto me hizo pensar que ante la crisis brutal que atravesamos y lo que le cuesta a las amas de casa llegar a final de mes, siguiendo el gusto de más de un niño, no estaría demás suprimir el jamón y quedarse con el pan y aceite. Es verdad, que los niños de hoy tienen el paladar estragado por una increible variedad de nuevos alimentos, en muchos casos, de dudosa elaboración.
Infinidad de niños empiezan a experimentar subidas de colesterol desde edades tempranas, según estiman los bromatólogos, del exceso de bollería con diferentes aditamentos de grasas perjudiciales, que consumen en abundancia.
En Orihuela, tierra de buen aceite y de mejor pan, un pan que tuvo fama de ser de los mejores que se hacían. En el siglo XVI, ya, el campo oriolano llegó a ser el mayor productor de trigo con buena calidad de todo el Reino, de ahí la frase: " Llueva o no llueva, todos los años trigo en Orihuela ".
Aunque en aquella época, todo hay que decirlo, el estraperlo ya estaba inventado, se aconsejaba que el trigo y el aceite se le comprara directamente a los agricultores, aparceros y arrendatarios, para evitar los precios abusivos que imponian los intermediarios que, previamente, habían acaparado el mercado.
Las meriendas con pan y aceite fueron las habituales de la chiquillería, además de que no se disponía de otra cosa, eran simples, baratas, sabrosas y nutritivas. Comidas hasta en la misma calle, a la vuelta de los niños de los colegios, antes de empezar a jugar. A algunos se les manchaba el pantalón, porque el bocadillo envuelto en un papel, a veces de periódico, guardado en el bolsillo traspasaba la tela del pantalón.
La ligera y grata acidez del aceite, a veces con sal y otras endulzada con azúcar, empapaban la miga del hoyo hecho en el canto del pan. ¡ Qué delicia !. Quien tuvo la feliz idea de mezclar el aceite con el pan, descubrió un manjar. Sobre todo, en Orihuela. Bien abastecida de buen pan amasado en aquellos hornos de " La Tahona ", " El Pañales ", " El Obispo ", " Ceferino ", " La tía Pepa " o " Ismael ", entre otros.
El aceite venía der las almazaras de La Murada, La Matanza o Barbarroja, buenas comarcas olivareras del campo oriolano. El pan con aceite fue entre nosotros, durante muchas generaciones, la mejor de las meriendas infantiles, incluso, en los tiempos difíciles cuando el aceite estaba racionado, y en las tiendas despachaban pequeñas cantidades, sacándolo de una especie de bomba pringosa manejada por una manivela.
La nueva " cultura " de algunos restaurantes les lleva a poner pastillitas de margarina o mantequilla, con lo bien que sienta un poquito de pan con aceite como entrante. Alguien me recordaba que en Orihuela, ante unas elecciones, uno de los candidatos ofrecía: · Votar por mí y comeréis pan blanco con aceite de almazara ".
Ciertamente, no hay que preocuparse de la crisis, ni de la hipoteca, ni del paro....ni de nada, siempre tendremos, al menos, el pan con aceite. ¡ Eso, creo !
Esto me hizo pensar que ante la crisis brutal que atravesamos y lo que le cuesta a las amas de casa llegar a final de mes, siguiendo el gusto de más de un niño, no estaría demás suprimir el jamón y quedarse con el pan y aceite. Es verdad, que los niños de hoy tienen el paladar estragado por una increible variedad de nuevos alimentos, en muchos casos, de dudosa elaboración.
Infinidad de niños empiezan a experimentar subidas de colesterol desde edades tempranas, según estiman los bromatólogos, del exceso de bollería con diferentes aditamentos de grasas perjudiciales, que consumen en abundancia.
En Orihuela, tierra de buen aceite y de mejor pan, un pan que tuvo fama de ser de los mejores que se hacían. En el siglo XVI, ya, el campo oriolano llegó a ser el mayor productor de trigo con buena calidad de todo el Reino, de ahí la frase: " Llueva o no llueva, todos los años trigo en Orihuela ".
Aunque en aquella época, todo hay que decirlo, el estraperlo ya estaba inventado, se aconsejaba que el trigo y el aceite se le comprara directamente a los agricultores, aparceros y arrendatarios, para evitar los precios abusivos que imponian los intermediarios que, previamente, habían acaparado el mercado.
Las meriendas con pan y aceite fueron las habituales de la chiquillería, además de que no se disponía de otra cosa, eran simples, baratas, sabrosas y nutritivas. Comidas hasta en la misma calle, a la vuelta de los niños de los colegios, antes de empezar a jugar. A algunos se les manchaba el pantalón, porque el bocadillo envuelto en un papel, a veces de periódico, guardado en el bolsillo traspasaba la tela del pantalón.
La ligera y grata acidez del aceite, a veces con sal y otras endulzada con azúcar, empapaban la miga del hoyo hecho en el canto del pan. ¡ Qué delicia !. Quien tuvo la feliz idea de mezclar el aceite con el pan, descubrió un manjar. Sobre todo, en Orihuela. Bien abastecida de buen pan amasado en aquellos hornos de " La Tahona ", " El Pañales ", " El Obispo ", " Ceferino ", " La tía Pepa " o " Ismael ", entre otros.
El aceite venía der las almazaras de La Murada, La Matanza o Barbarroja, buenas comarcas olivareras del campo oriolano. El pan con aceite fue entre nosotros, durante muchas generaciones, la mejor de las meriendas infantiles, incluso, en los tiempos difíciles cuando el aceite estaba racionado, y en las tiendas despachaban pequeñas cantidades, sacándolo de una especie de bomba pringosa manejada por una manivela.
La nueva " cultura " de algunos restaurantes les lleva a poner pastillitas de margarina o mantequilla, con lo bien que sienta un poquito de pan con aceite como entrante. Alguien me recordaba que en Orihuela, ante unas elecciones, uno de los candidatos ofrecía: · Votar por mí y comeréis pan blanco con aceite de almazara ".
Ciertamente, no hay que preocuparse de la crisis, ni de la hipoteca, ni del paro....ni de nada, siempre tendremos, al menos, el pan con aceite. ¡ Eso, creo !
lunes, 31 de mayo de 2010
EL CABALLERO SIN ESPADA
Este es el título de una gran película que, por su extraordinario mensaje, nunca me cansaré de verla, dirigida por un magnífico Frank Capra y la inigualable interpretación de James Stewart, en la que un senador honrado propone un proyecto de ley para realizar un campamento para niños sin saber que en el mismo lugar, suelo rústico y si calificar, un gran capitalista quería construir una presa con fines especulativos.
El valiente senador, “ Caballero sin Espada “, logra poner al descubierto la trama de corrupción política y gubernamental en la que gran parte de senadores apoyaban al capitalista, así como estamentos, empresarios, periódicos y otros estómagos agradecidos. Una vez más prevalecía el interés privado y especulador sobre el interés público. Un mensaje muy apropiado con los tiempos que corren.
En los diferentes Debates que a diario contemplamos en la mayoría de Medios de Comunicación, no han faltado ponentes muy cualificados de la judicatura y la política nacional que han pormenorizado los supuestos casos de prostitución política, hoy tan de moda, que constituye la similitud con la corrupción, que reside en el fin de la acción. La corrupción política se construye extramuros y no conlleva, en muchos casos, un beneficio personal. Son los partidos, las empresas o particulares los que se benefician de ella.
Ejercer la prostitución política, en cambio, trae consigo convertirse en mercancía. Ofertarse y ser deseado, su práctica no ataca la credibilidad de instituciones y organismos donde se desarrolla. La voz del diccionario de uso del español de María Moliner la concibe como un empleo deshonroso de cargo o autoridad; por ejemplo, obteniendo provecho ilícito de ellos o sirviendo intereses mezquinos.
La prostitución política no está exenta de reglas que posee su par, la prostitución sexual. Es ante todo, un acto de compra-venta sometido a la lógica del mercado. Su referente es la seducción y la libido. Solo que en este caso, el deseo no se activa con el uso de ligueros, faldas cortas y lencería fina.
Para prostituirse políticamente hay que mostrarse cínico, falto de ética, mentiroso, victimista y desde luego no tener escrúpulos. Una vez prostituidos no descansan nunca. Renuncian a su propia dignidad y a la de sus representados a cambio de efímeros momentos de gloria.
En este despropósito y sin ningún rubor algunos han decidido despojarse de las reticencias morales que aún guardaban y nos muestran su desnudez sin ambages. Determinados comportamientos, que todos sabemos, nos hacen pensar que estamos asistiendo al alumbramiento de una trama corrupta donde la honradez se volatiliza en favor de los amos.
En esta sociedad donde prima la economía de mercado, el ejercicio profesional de prostitutas y prostitutos no puede considerarse un acto reprochable. La prostitución política la podemos identificar como una práctica hipócrita. Es una doble moral alejada de los principios éticos. Y lo que es peor, al que “ pillan “, es capaz de negar hasta su apellido. Unido a un increíble corporativismo que en lugar de despreciar al corrupto, encima, se le aplaude. A nadie, los políticos, le interesa asumir su responsabilidad política, escudándose en la presunta responsabilidad penal. ¡ Qué poca vergüenza ¡.
De ahí, que muchos proclamen, que un sistema electoral y unas elecciones no son una garantía de aprobar el examen sobre el estado de salud democrática y ser capaz de llevar a los poderes públicos líderes honestos y responsables.
En definitiva, para que la vida política fuera transparente y honrada y más cercana al ciudadano, habría que combatir sin reservas la prostitución política. Solamente nos haría falta, como en la película de James Stewart, la responsabilidad del Senado y la honradez del “ Caballero sin Espada “.
El valiente senador, “ Caballero sin Espada “, logra poner al descubierto la trama de corrupción política y gubernamental en la que gran parte de senadores apoyaban al capitalista, así como estamentos, empresarios, periódicos y otros estómagos agradecidos. Una vez más prevalecía el interés privado y especulador sobre el interés público. Un mensaje muy apropiado con los tiempos que corren.
En los diferentes Debates que a diario contemplamos en la mayoría de Medios de Comunicación, no han faltado ponentes muy cualificados de la judicatura y la política nacional que han pormenorizado los supuestos casos de prostitución política, hoy tan de moda, que constituye la similitud con la corrupción, que reside en el fin de la acción. La corrupción política se construye extramuros y no conlleva, en muchos casos, un beneficio personal. Son los partidos, las empresas o particulares los que se benefician de ella.
Ejercer la prostitución política, en cambio, trae consigo convertirse en mercancía. Ofertarse y ser deseado, su práctica no ataca la credibilidad de instituciones y organismos donde se desarrolla. La voz del diccionario de uso del español de María Moliner la concibe como un empleo deshonroso de cargo o autoridad; por ejemplo, obteniendo provecho ilícito de ellos o sirviendo intereses mezquinos.
La prostitución política no está exenta de reglas que posee su par, la prostitución sexual. Es ante todo, un acto de compra-venta sometido a la lógica del mercado. Su referente es la seducción y la libido. Solo que en este caso, el deseo no se activa con el uso de ligueros, faldas cortas y lencería fina.
Para prostituirse políticamente hay que mostrarse cínico, falto de ética, mentiroso, victimista y desde luego no tener escrúpulos. Una vez prostituidos no descansan nunca. Renuncian a su propia dignidad y a la de sus representados a cambio de efímeros momentos de gloria.
En este despropósito y sin ningún rubor algunos han decidido despojarse de las reticencias morales que aún guardaban y nos muestran su desnudez sin ambages. Determinados comportamientos, que todos sabemos, nos hacen pensar que estamos asistiendo al alumbramiento de una trama corrupta donde la honradez se volatiliza en favor de los amos.
En esta sociedad donde prima la economía de mercado, el ejercicio profesional de prostitutas y prostitutos no puede considerarse un acto reprochable. La prostitución política la podemos identificar como una práctica hipócrita. Es una doble moral alejada de los principios éticos. Y lo que es peor, al que “ pillan “, es capaz de negar hasta su apellido. Unido a un increíble corporativismo que en lugar de despreciar al corrupto, encima, se le aplaude. A nadie, los políticos, le interesa asumir su responsabilidad política, escudándose en la presunta responsabilidad penal. ¡ Qué poca vergüenza ¡.
De ahí, que muchos proclamen, que un sistema electoral y unas elecciones no son una garantía de aprobar el examen sobre el estado de salud democrática y ser capaz de llevar a los poderes públicos líderes honestos y responsables.
En definitiva, para que la vida política fuera transparente y honrada y más cercana al ciudadano, habría que combatir sin reservas la prostitución política. Solamente nos haría falta, como en la película de James Stewart, la responsabilidad del Senado y la honradez del “ Caballero sin Espada “.
viernes, 30 de abril de 2010
HIPOCRESÍA POLÍTICA
Menudo follón se está armando con las disputas de los Partidos Políticos, por el asunto del Juez Garzón y la Memoria Histórica, el déficit público y el estatuto de Cataluña, entre otros. Asuntos que cada día ponen el panorama más feo, abriendo heridas y despertando pretéritos rencores que la Transición democrática parecía haber resuelto.
Retroceder “ a las dos Españas “, con un retraso de setenta años, es un grave error político que ya se está viendo la crispación que está generando por la reapertura de trincheras ideológicas que a nada conducen, desautorizando una transición que hizo posible un pacto de reconciliación y pudiéramos vivir en paz, como así ha sido durante tantos años, refrendada por la Constitución del año 1978.
Un grave situación en la que los Partidos Políticos y sus mandamases deberían reflexionar, porque a esos políticos les resulta muy fácil hablar de la crisis, cobrando los sueldos que cobran. Como sigamos así, la única memoria histórica que los ciudadanos vamos a tener, va a ser el recuerdo del hambre de la postguerra, de la cartilla de racionamiento, del estraperlo y de aquel horroroso pan de maíz llamado “ minchos “
No hay más que acudir a los Medios de Comunicación, un auténtico esperpento, Sea un periódico, una emisora de radio o un programa de televisión y el circo ya está montado. Unos contra otros de una forma salvaje, sin el menor respeto y mucha mala educación. Acusaciones de corruptelas por doquier. Nadie va a la cárcel y, por supuesto, si todo es verdad, nadie devuelve el dinero, como dirían algunos, que han “ mangao “
El ciudadano de a pie, estoy seguro que, lo único que entiende es que no puede llegar a fin de mes y está harto de tanta promesa y tanta mentira. Es que no hay nadie capaz de poner fin a este desastre. Es verdad aquello de “ entre todos la mataron y ella solase murió “. En este caso, la democracia.
Cómo es posible que en Alemania, con el genocidio más grande de la historia, hayan sido capaces de superar aquellos horribles acontecimientos, conseguir la unificación de las “ dos Alemanias “ y conseguir una convivencia ciudadana digna de destacar. En España, en estos momentos, desquebrajándose las instituciones, con una economía a la deriva, y las familias al borde del precipicio, da la impresión de estar en los 30 del siglo pasado.
No mezclemos el sentimiento legítimo de dar sepultura a nuestros muertos y las reivindicaciones ciudadanas, con la agitación política. Los políticos deberían estar decididos a cerrar esta mala historia y preguntarse: para qué sirve todo esto si el país se nos viene abajo y, hasta podrían “ echarnos “ de Europa. Habría que recordarles aquello: “ La humildad es el principal sentido del gobernante “.
A la gran mayoría, nos preocupa el paro, ya casi cinco millones, el pago de la hipoteca, el recibo de la luz y el agua, los sueldos basura, el terrorismo, que nuestros hijos tengan opción a un empleo y a una vivienda digna. Y a una educación y formación que convivan en paz. Que nuestros mayores sean atendidos como se merecen y que nuestros políticos trabajen para mejorar la calidad de vida.
La auténtica Memoria Histórica, es honrar a nuestros antepasados, respetar su herencia, valorar su sufrimiento y su esfuerzo y dedicarnos a vivir en paz.
Sinceramente, he de confesar que no me gusta nada la situación que los ciudadanos estamos sufriendo.
Retroceder “ a las dos Españas “, con un retraso de setenta años, es un grave error político que ya se está viendo la crispación que está generando por la reapertura de trincheras ideológicas que a nada conducen, desautorizando una transición que hizo posible un pacto de reconciliación y pudiéramos vivir en paz, como así ha sido durante tantos años, refrendada por la Constitución del año 1978.
Un grave situación en la que los Partidos Políticos y sus mandamases deberían reflexionar, porque a esos políticos les resulta muy fácil hablar de la crisis, cobrando los sueldos que cobran. Como sigamos así, la única memoria histórica que los ciudadanos vamos a tener, va a ser el recuerdo del hambre de la postguerra, de la cartilla de racionamiento, del estraperlo y de aquel horroroso pan de maíz llamado “ minchos “
No hay más que acudir a los Medios de Comunicación, un auténtico esperpento, Sea un periódico, una emisora de radio o un programa de televisión y el circo ya está montado. Unos contra otros de una forma salvaje, sin el menor respeto y mucha mala educación. Acusaciones de corruptelas por doquier. Nadie va a la cárcel y, por supuesto, si todo es verdad, nadie devuelve el dinero, como dirían algunos, que han “ mangao “
El ciudadano de a pie, estoy seguro que, lo único que entiende es que no puede llegar a fin de mes y está harto de tanta promesa y tanta mentira. Es que no hay nadie capaz de poner fin a este desastre. Es verdad aquello de “ entre todos la mataron y ella solase murió “. En este caso, la democracia.
Cómo es posible que en Alemania, con el genocidio más grande de la historia, hayan sido capaces de superar aquellos horribles acontecimientos, conseguir la unificación de las “ dos Alemanias “ y conseguir una convivencia ciudadana digna de destacar. En España, en estos momentos, desquebrajándose las instituciones, con una economía a la deriva, y las familias al borde del precipicio, da la impresión de estar en los 30 del siglo pasado.
No mezclemos el sentimiento legítimo de dar sepultura a nuestros muertos y las reivindicaciones ciudadanas, con la agitación política. Los políticos deberían estar decididos a cerrar esta mala historia y preguntarse: para qué sirve todo esto si el país se nos viene abajo y, hasta podrían “ echarnos “ de Europa. Habría que recordarles aquello: “ La humildad es el principal sentido del gobernante “.
A la gran mayoría, nos preocupa el paro, ya casi cinco millones, el pago de la hipoteca, el recibo de la luz y el agua, los sueldos basura, el terrorismo, que nuestros hijos tengan opción a un empleo y a una vivienda digna. Y a una educación y formación que convivan en paz. Que nuestros mayores sean atendidos como se merecen y que nuestros políticos trabajen para mejorar la calidad de vida.
La auténtica Memoria Histórica, es honrar a nuestros antepasados, respetar su herencia, valorar su sufrimiento y su esfuerzo y dedicarnos a vivir en paz.
Sinceramente, he de confesar que no me gusta nada la situación que los ciudadanos estamos sufriendo.
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