Con gran desencanto para los herederos del poeta oriolano Miguel Hernández, el Ayuntamiento de Elche ha dado por finalizado el convenio para que su legado siguiera en la ciudad ilicitana durante otros veinte años más.
Al parecer, diversas han sido las causas de la ruptura. Unos dicen que por falta de dinero en las arcas municipales. Otros, la falta de voluntad política del actual equipo de gobierno que lidera la alcaldesa Mercedes Alonso y los más, la total y absoluta ingratitud por este inesperado desahucio que pocos esperaban se produjera, después de más de veintisiete años de custodia.
Triste ironía cuando Miguel Hernández, en su extraordinaria obra y en su corta vida, nos legó el impresionante mensaje de que, frente a este mundo hipócrita y fatuo, se levanta el respeto, el esfuerzo y la solidaridad.
También, habría que recordar el estudio que realizó Ramón Sijé, titulado: " La decadencia de la Flauta y el reinado de los Fantasmas ", en el que a veces el sentimiento del individuo destroza la unidad de los hombres y mantiene una soberbia de realidad invidual.
Baste escuchar a gentes que nada tienen que ver con la política, pero sí con la cultura, para comprobar el hartazgo que produce a muchos ciudadanos este estercolero político en el que vivimos. Con las debidas excepciones, naturalmente.
Al fin y la postre, sería una satisfacción para muchos, comprobar que el posible sacrificio de la familia de Miguel Hernández y el esfuerzo del Ayuntamiento de Orihuela, consiguieran que el legado de nuestro inmortal poeta, vaya avanzando su figura y proyectando su obra al mundo entero desde la ciudad que le vio nacer.
Cuando acababa de escribir estas letras, pensé...¿ pasará lo mismo que con sus restos?.
A partir de ahora, se inicia un nuevo peregrinaje que, lamentablemente, podría ser a ninguna parte. Aunque de momento nadie puede aventurar su próximo destino por haber iniciado la familia el proceso de reclamación judicial. Creo que algunos estarían deseosos de ser los nuevos depositarios del legado. Pero habrá que esperar.
Claro que, como se dice siempre, " no hay mal que por bien no venga ". Como oriolano que soy, pienso que esta sería la hora de que Orihuela, corrigiendo errores anteriores, demostrara su sensibilidad por la memoria y obra de una persona que tanta nombradía y prestigio le ha dado a este pueblo nuestro.
Habría que tener una buena y sincera predisposición, al parecer la hay, al diálogo, verdadero y sin trampas. Un trato de generosidad y entendimiento económico en qyue fuera beneficioso para todos.
jueves, 20 de octubre de 2011
sábado, 15 de octubre de 2011
¡ AY...MI CIUDAD !
Hace algún tiempo que comenzó el otoño en nuestra torre de babel, en ese lugar donde muchos hablan y pocos se entienden. Donde prospera la confusión y el desorden mejor avenido. Sobre todo, en los múltiples púlpitos instalados en esta Orihuela del alma.
El otoño es un torpe invento climático en el que todos, o casi todos, nos dedicamos a practicar el jarabe del pico donde cada quisque larga o embrolla lo que le conviene, creándose un diálogo de sordos increíble. El resultado a la vista está.
Y sino, observemos ese circo político, de nunca acabar, que se da en los Plenos del Consistorio oriolano, para vergüenza y sonrojo de propios y extraños. Con lo cual, no hay cristo que lo comprenda y todos hechos el lío de mariasantísima. La culpa, naturalmente, es de este otoño insolente afincado en los oriolanos desde hace décadas.
A esas pequeñas cosas de lo cotidiano que se producen día a día, habría que prestarles la máxima atención. Orihuela es una ciudad preciosa, sin duda. Más preciosa aún, sino tuviera cacas de perro en ciertas calles, ¡ menudo panorama !. Asimismo, si los desagües no olieran tan mal. Si no hubieran tantos atascos, si fuéramos un poco más educados y sino hubiera tanto soplagaitas haciendo ruido a cualquier hora del día y de la noche.
Baste salir de compras o de paseo por el centro de nuestra ciudad para comprobar que el tráfico sigue siendo la cuenta pendiente. El grandísimo deterioro del mobiliario urbano y la cantidad de enseres domésticos, viejos y cochambrosos, que se dejan en la misma calle. Las autoridades municipales deberían aparcar sus confrontaciones y dedicar su tiempo para acabar con estos problemas tan molestos.
Quizás, seguro, habría que llevar a cabo una campaña de concienciación ciudadana, y sancionadora cuando correspondiera, y un compromiso serio de las concejalías implicadas para erradicar tan incívico comportamiento. Ojalá Orihuela sea capaz de recuperar la imagen que, en estos aspectos, siempre tuvo.
Aunque los hábitos de vida cambien, no por eso han de sufrirse los inconvenientes de los grandes núcleos urbanos, cuando contamos con una ciudad que ofrece todas las ventajas para gozar de una buena calidad de vida y, sobre todo, ofrecerla tal y como es a los visitantes que nos llegan a diario. Ya lo hemos dicho en muchas ocasiones, también tendremos que pensar en el reto que supone la distinción de Gran Ciudad.
Vuelvo al principio y repito que ya otoño y desde mi modestísimo medio ambiente del que soy propietario, tengo claro que mientras no se arregle definitivamente tal situación no se terminará de cumplir las expectativas que todos los oriolanos deseamos.
¿ Dejarán nuestros políticos de insultarse ?. ¡ Se dedicarán plenamente a las obligaciones que los ciudadanos les encomedaron ?. Si no fuera así, ¡ Ay....mi ciudad!.
El otoño es un torpe invento climático en el que todos, o casi todos, nos dedicamos a practicar el jarabe del pico donde cada quisque larga o embrolla lo que le conviene, creándose un diálogo de sordos increíble. El resultado a la vista está.
Y sino, observemos ese circo político, de nunca acabar, que se da en los Plenos del Consistorio oriolano, para vergüenza y sonrojo de propios y extraños. Con lo cual, no hay cristo que lo comprenda y todos hechos el lío de mariasantísima. La culpa, naturalmente, es de este otoño insolente afincado en los oriolanos desde hace décadas.
A esas pequeñas cosas de lo cotidiano que se producen día a día, habría que prestarles la máxima atención. Orihuela es una ciudad preciosa, sin duda. Más preciosa aún, sino tuviera cacas de perro en ciertas calles, ¡ menudo panorama !. Asimismo, si los desagües no olieran tan mal. Si no hubieran tantos atascos, si fuéramos un poco más educados y sino hubiera tanto soplagaitas haciendo ruido a cualquier hora del día y de la noche.
Baste salir de compras o de paseo por el centro de nuestra ciudad para comprobar que el tráfico sigue siendo la cuenta pendiente. El grandísimo deterioro del mobiliario urbano y la cantidad de enseres domésticos, viejos y cochambrosos, que se dejan en la misma calle. Las autoridades municipales deberían aparcar sus confrontaciones y dedicar su tiempo para acabar con estos problemas tan molestos.
Quizás, seguro, habría que llevar a cabo una campaña de concienciación ciudadana, y sancionadora cuando correspondiera, y un compromiso serio de las concejalías implicadas para erradicar tan incívico comportamiento. Ojalá Orihuela sea capaz de recuperar la imagen que, en estos aspectos, siempre tuvo.
Aunque los hábitos de vida cambien, no por eso han de sufrirse los inconvenientes de los grandes núcleos urbanos, cuando contamos con una ciudad que ofrece todas las ventajas para gozar de una buena calidad de vida y, sobre todo, ofrecerla tal y como es a los visitantes que nos llegan a diario. Ya lo hemos dicho en muchas ocasiones, también tendremos que pensar en el reto que supone la distinción de Gran Ciudad.
Vuelvo al principio y repito que ya otoño y desde mi modestísimo medio ambiente del que soy propietario, tengo claro que mientras no se arregle definitivamente tal situación no se terminará de cumplir las expectativas que todos los oriolanos deseamos.
¿ Dejarán nuestros políticos de insultarse ?. ¡ Se dedicarán plenamente a las obligaciones que los ciudadanos les encomedaron ?. Si no fuera así, ¡ Ay....mi ciudad!.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
ORIHUELA IMPENETRABLE
Había una vez una ciudad pequeña, barroca y fronteriza, testigo de muchas encrucijadas, donde existió un río llamado Segura. Una fortaleza morisca dominaba el panorama y a sus pies crecía un poblado casi tan antiguo como la misma humanidad.
Fenicios, cartaginenes, romanos, musulmanes, entre otros, ocuparon lugares del territorio. La influencia de todos ellos persistió, convirtiéndose a través del tiempo en Gobernación, sede Episcopal, con el pomposo título de Noble, Leal y Siempre Fiel y, el reciente, de Gran Ciudad.
El notable peso de la Iglesia católica se hacía sentir en la sociedad, impenetrable a cualquier idea renovadora. Y también en la arquitectura, en la que sobresalían palacios, palacetes y casonas burguesas.
Orihuela era una ciudad tranquila y provinciana que pasaba sus días a ritmo de siesta, pero el destino quiso que su nombre trascendiera las fronteras de la nación. Porque aquí iba a nacer Miguel Hernández, fue el 30 de Octubre de 1910, en una habitación modesta y pequeña que ocupaba la planta baja de la casa de la calle de San Juan.
Para los habitantes oriolanos pasaría inadvertido, incluso, diría, hasta después de su muerte, pero en los años posteriores resultaría fundamental la imagen que dio sobre su persona, sobre su obra y sobre la ciudad que le vió nacer: Orihuela.
Todo ello viene a cuento porque, pasado el tiempo, todavía sigue en nuestra mente, la decepción y el mal sabor de boca que nos ha quedado a muchos oriolanos por la poca trascendencia y la poca respuesta de su Centenario. Es verdad que mucha gente se esforzó por su éxito, pero enumerar la falta de interés, apoyo y, sobre todo, estar convencidos que Miguel y Orihuela estarían por encima de todo, nos llevaría a otro comentario.
Hoy, nos gustaría decir que Miguel Hernández habría cambiado el desarrollo de Orihuela. Que las horas que separan cualquier lugar hasta Orihuela serían devoradas diariamente por turistas de todo el mundo. La casa donde vivió, transformada en museo, lo mismo que su Fundación y las decenas de oriolanos que trabajaron en el proyecto del Centenario, todos se quedaron en el camino y, por favor, no me pregunten porqué.
Pese a todo, los oriolanos intentan mantener su andar tranquilo y apacible. Pero se les hace cada vez más difícil. Como una cruel paradoja, Miguel Hernández, que tanto odió la incomprensión y el conservadurismo de la gente de su tierra, acabó por hacer grande a Orihuela.
Menos mal, que algunos apasionados seguidores de Miguel Hernández siguen buscando retazos de su inmortal obra, a través de las estrechas callejuelas que llegan al conocimiento de este gran poeta.
Fenicios, cartaginenes, romanos, musulmanes, entre otros, ocuparon lugares del territorio. La influencia de todos ellos persistió, convirtiéndose a través del tiempo en Gobernación, sede Episcopal, con el pomposo título de Noble, Leal y Siempre Fiel y, el reciente, de Gran Ciudad.
El notable peso de la Iglesia católica se hacía sentir en la sociedad, impenetrable a cualquier idea renovadora. Y también en la arquitectura, en la que sobresalían palacios, palacetes y casonas burguesas.
Orihuela era una ciudad tranquila y provinciana que pasaba sus días a ritmo de siesta, pero el destino quiso que su nombre trascendiera las fronteras de la nación. Porque aquí iba a nacer Miguel Hernández, fue el 30 de Octubre de 1910, en una habitación modesta y pequeña que ocupaba la planta baja de la casa de la calle de San Juan.
Para los habitantes oriolanos pasaría inadvertido, incluso, diría, hasta después de su muerte, pero en los años posteriores resultaría fundamental la imagen que dio sobre su persona, sobre su obra y sobre la ciudad que le vió nacer: Orihuela.
Todo ello viene a cuento porque, pasado el tiempo, todavía sigue en nuestra mente, la decepción y el mal sabor de boca que nos ha quedado a muchos oriolanos por la poca trascendencia y la poca respuesta de su Centenario. Es verdad que mucha gente se esforzó por su éxito, pero enumerar la falta de interés, apoyo y, sobre todo, estar convencidos que Miguel y Orihuela estarían por encima de todo, nos llevaría a otro comentario.
Hoy, nos gustaría decir que Miguel Hernández habría cambiado el desarrollo de Orihuela. Que las horas que separan cualquier lugar hasta Orihuela serían devoradas diariamente por turistas de todo el mundo. La casa donde vivió, transformada en museo, lo mismo que su Fundación y las decenas de oriolanos que trabajaron en el proyecto del Centenario, todos se quedaron en el camino y, por favor, no me pregunten porqué.
Pese a todo, los oriolanos intentan mantener su andar tranquilo y apacible. Pero se les hace cada vez más difícil. Como una cruel paradoja, Miguel Hernández, que tanto odió la incomprensión y el conservadurismo de la gente de su tierra, acabó por hacer grande a Orihuela.
Menos mal, que algunos apasionados seguidores de Miguel Hernández siguen buscando retazos de su inmortal obra, a través de las estrechas callejuelas que llegan al conocimiento de este gran poeta.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
CURSO ESCOLAR EN ORIHUELA
La apertura del nuevo curso escolar 2011/2012 donde más de once mil niños y docentes inician las clases con la esperanza de que la cuestión educativa experimente una sensible mejoría en beneficio del futuro del municipio oriolano.
Para que estos deseos lleguen a ser una realidad, los responsables políticos y educativos deberían ser conscientes de las muchas carencias que se tienen. Los maestros y profesores asisten cada año a un galimatías de leyes y presupuestos que no se corresponden con la realidad de la escuela y, mucho menos, con las exigencias sociales.
Los ciudadanos, padres y responsables de los escolares, creen que ha llegado el momento de actuar para solucionar los problemas que cualquier persona observa cuando se acerca a un centro educativo. Falta de plazas escolares, enseñanza en barracones, limitación presupuestaria y tantas otras cosas que dificultan la mejora del sistema educacional, donde no se fomenta la autoridad de los maestros ni el esfuerzo de los alumnos.
Otra cuestión a reflexionar, viene derivada de la falta de interés de los políticos para adecuar el sistema educativo con la problemática actual. Dedicados a falsos diálogos sin voluntad de llegar a a acuerdos definitivos, montados únicamente con el propósito de disimular ante los ciudadanos.
En Orihuela, todos los años lo mismo. Problemas que nunca se resuelven y, si lo hacen, tarde y mal. Este inicio de curso, con el problema añadido de 21 plazas de profesores sin asignar en varios colegios de la ciudad y pedanías. Y si faltaba algo, más de medio centenar de niños de infantil se han quedado sin clase por la baja de cinco profesores, concretamente, en el Colegio de El Palmeral.
Un problema que cada año se grava más. Este año, una vez más, cerca de mil niños del municipio de Orihuela tendrán sus clases en barracones. Esta situación viene mal a la escuela, a los profesores y, por supuesto, a los niños. En definitiva, a la enseñanza. El caso es que nadie se atreve a a cometer todas estas cuestiones para conseguir una enseñanza mejor.
En una sociedad como la nuestra, donde la responsabilidad de los políticos, el manejo de los dineros y la falta de interés es manifiesta, ya es hora de que a la enseñanza se le preste la debida atención, dotando a los centros educativos y al profesorado los medios adecuados para preparar la incorporación de escolares y estudiantes a la sociedad del conocimiento, de la ética y de la moral.
Un reto educacional que Orihuela necesita con urgencia.
Para que estos deseos lleguen a ser una realidad, los responsables políticos y educativos deberían ser conscientes de las muchas carencias que se tienen. Los maestros y profesores asisten cada año a un galimatías de leyes y presupuestos que no se corresponden con la realidad de la escuela y, mucho menos, con las exigencias sociales.
Los ciudadanos, padres y responsables de los escolares, creen que ha llegado el momento de actuar para solucionar los problemas que cualquier persona observa cuando se acerca a un centro educativo. Falta de plazas escolares, enseñanza en barracones, limitación presupuestaria y tantas otras cosas que dificultan la mejora del sistema educacional, donde no se fomenta la autoridad de los maestros ni el esfuerzo de los alumnos.
Otra cuestión a reflexionar, viene derivada de la falta de interés de los políticos para adecuar el sistema educativo con la problemática actual. Dedicados a falsos diálogos sin voluntad de llegar a a acuerdos definitivos, montados únicamente con el propósito de disimular ante los ciudadanos.
En Orihuela, todos los años lo mismo. Problemas que nunca se resuelven y, si lo hacen, tarde y mal. Este inicio de curso, con el problema añadido de 21 plazas de profesores sin asignar en varios colegios de la ciudad y pedanías. Y si faltaba algo, más de medio centenar de niños de infantil se han quedado sin clase por la baja de cinco profesores, concretamente, en el Colegio de El Palmeral.
Un problema que cada año se grava más. Este año, una vez más, cerca de mil niños del municipio de Orihuela tendrán sus clases en barracones. Esta situación viene mal a la escuela, a los profesores y, por supuesto, a los niños. En definitiva, a la enseñanza. El caso es que nadie se atreve a a cometer todas estas cuestiones para conseguir una enseñanza mejor.
En una sociedad como la nuestra, donde la responsabilidad de los políticos, el manejo de los dineros y la falta de interés es manifiesta, ya es hora de que a la enseñanza se le preste la debida atención, dotando a los centros educativos y al profesorado los medios adecuados para preparar la incorporación de escolares y estudiantes a la sociedad del conocimiento, de la ética y de la moral.
Un reto educacional que Orihuela necesita con urgencia.
martes, 6 de septiembre de 2011
LOS SEÑORES DEL DINERO Y LA CAM.
Cierto es que la corrupción no es un síntoma nuevo, existe desde que el mundo es mundo, pero no es menos cierto, que la corrupción ha avanzado durante estos últimos tiempos a pasos agigantados, invadiendo todo lo que se mueve en la sociedad global.
Todos nos indignamos frente a los altos niveles de corrupción política y empresarial, pero también existen aquellos que tratan de obtener ventajas ilegales, los sistemas evasores y defraudadores al fisco, los empresarios que corrompen a los políticos y viceversa, y aquellos cargos con responsabilidades financieras que distorsionan la ética y la moral, que viven entre lujos suntuosos sin explicarse el origen de tanta riqueza. O sea, los señores del dinero.
La gran aliada de estos manejos, sin duda, es la impunidad. En opinión de diversos autores, la corrupción política y empresarial, dice fundamentalmente, más de la inmoralidad de algunos políticos y empresarios que del uso del poder.
Viene todo esto a cuento, por los importantes y nefastos acontecimientos que están ocurriendo en la CAM. Ya han corrido ríos de tinta. Y ésto, acaba de empezar. Los que nos sentimos una parte de ella, a partir de nuestra entrañable Caja de Monserrate, primero y la CAM, después, y como en mi caso, con más de cuarenta años de servicio, no podemos más que mostrar nuestro desasosiego e indignación.
No voy a entrar en particularidades, podría escribir un libro, y mucho menos, en un proceso de intervención por parte del Banco de España. Pero sí habría que decir, si los que han permitido este desastre descomunal en una Caja de Ahorros como la CAM, estaban obligados a cumplir con sus deberes morales, que para eso fueron designados en esa responsabilidad.
Hoy, en estos momentos, la memoria de aquellas Cajas de Ahorros como la del Sureste, la de Monserrate, la de Alcoy, la de Novelda, la de Crevillente, e includo, la de Alhama de Murcia y los cientos de miles de clientes, exigen que el esclarecimientos de esa ruina económica y social, sea no sólamente legal, sino también moral. Resulta inadmisible que una Caja de Ahorros como la CAM, vaya a desaprecer por culpa de unos desaprensivos sin ética y sin moral.
Permítaseme, al menos, decir que aquella Caja de Monserrate que nacía el 12 de Mayo de 1906, con un capital de cuatro mil pesetas, aportada por oriolanos, llegó, posteriormente, a sentirse orgullosa de formar parte de una Caja, robusta, solvente y prestigiosa, como la CAM.
Cuando recuerdo, entre otras cosas, el impagable esfuerzo de aquellos emigrantes, con maleta de madera atada con una cuerda, que tanto contribuyeron a la economía y al bienestar, ente caso, de una Comarca como la de la Vega Baja. Y ahora, a nadie se le cae la cara de vergüenza.
Asimismo, el compromiso y la entrega de tantos empleados a lo largo de toda su trayectoria profesional y personal, incluso, amigos y familiares, que llegó a conformar un extraordinario capital humano consiguiendo llegar a todo el entrejido económico y social dentro de su territorio, Y a mayor abundamiento, aquellos fieles y honestos consejeros que su " salario " era el café que se les " pagaba " cuando acudían a alguna sesión.
Ya sé, que son otros tiempos, pero la honestidad, la ética y la moral debería haber sido la misma.
Me temo, que todo quedará en " aguas de borrajas ·, gracias los señores del dinero.
Todos nos indignamos frente a los altos niveles de corrupción política y empresarial, pero también existen aquellos que tratan de obtener ventajas ilegales, los sistemas evasores y defraudadores al fisco, los empresarios que corrompen a los políticos y viceversa, y aquellos cargos con responsabilidades financieras que distorsionan la ética y la moral, que viven entre lujos suntuosos sin explicarse el origen de tanta riqueza. O sea, los señores del dinero.
La gran aliada de estos manejos, sin duda, es la impunidad. En opinión de diversos autores, la corrupción política y empresarial, dice fundamentalmente, más de la inmoralidad de algunos políticos y empresarios que del uso del poder.
Viene todo esto a cuento, por los importantes y nefastos acontecimientos que están ocurriendo en la CAM. Ya han corrido ríos de tinta. Y ésto, acaba de empezar. Los que nos sentimos una parte de ella, a partir de nuestra entrañable Caja de Monserrate, primero y la CAM, después, y como en mi caso, con más de cuarenta años de servicio, no podemos más que mostrar nuestro desasosiego e indignación.
No voy a entrar en particularidades, podría escribir un libro, y mucho menos, en un proceso de intervención por parte del Banco de España. Pero sí habría que decir, si los que han permitido este desastre descomunal en una Caja de Ahorros como la CAM, estaban obligados a cumplir con sus deberes morales, que para eso fueron designados en esa responsabilidad.
Hoy, en estos momentos, la memoria de aquellas Cajas de Ahorros como la del Sureste, la de Monserrate, la de Alcoy, la de Novelda, la de Crevillente, e includo, la de Alhama de Murcia y los cientos de miles de clientes, exigen que el esclarecimientos de esa ruina económica y social, sea no sólamente legal, sino también moral. Resulta inadmisible que una Caja de Ahorros como la CAM, vaya a desaprecer por culpa de unos desaprensivos sin ética y sin moral.
Permítaseme, al menos, decir que aquella Caja de Monserrate que nacía el 12 de Mayo de 1906, con un capital de cuatro mil pesetas, aportada por oriolanos, llegó, posteriormente, a sentirse orgullosa de formar parte de una Caja, robusta, solvente y prestigiosa, como la CAM.
Cuando recuerdo, entre otras cosas, el impagable esfuerzo de aquellos emigrantes, con maleta de madera atada con una cuerda, que tanto contribuyeron a la economía y al bienestar, ente caso, de una Comarca como la de la Vega Baja. Y ahora, a nadie se le cae la cara de vergüenza.
Asimismo, el compromiso y la entrega de tantos empleados a lo largo de toda su trayectoria profesional y personal, incluso, amigos y familiares, que llegó a conformar un extraordinario capital humano consiguiendo llegar a todo el entrejido económico y social dentro de su territorio, Y a mayor abundamiento, aquellos fieles y honestos consejeros que su " salario " era el café que se les " pagaba " cuando acudían a alguna sesión.
Ya sé, que son otros tiempos, pero la honestidad, la ética y la moral debería haber sido la misma.
Me temo, que todo quedará en " aguas de borrajas ·, gracias los señores del dinero.
martes, 2 de agosto de 2011
ES VERANO
Con motivo de las recientes fiestas de la Reconquista visitaba nuestra ciudad, entre otros, ese ilustre historiador oriolano, Francisco Esquiva, afincado en Barcelona. Sabedor de los últimos acontecimientos socio-políticos ocurridos en Orihuela, me decía: " Orihuela, está saturada y harta de tanta política. Ahora toca que la gente se relaje que ya llegará Septiembre ". Efectivamente, ese era el mensaje.
En estos momentos, prefiero pensar en otras cosas más livianas por aquello de que: " en tiempos de melones, sobran los sermones ". Cuando llega el calor los chicos se enamoran, es la canción de todos los veranos. Estoy de vacaciones como tanta gente, algunos obligados por el paro. Contento a ratos, como tanta gente. Y como tanta gente, hasta los mismísimos, por las cosas que me desagradan.
A los españoles nos cuesta entender que ya no se pueden tomar las vacaciones como antaño: todo el mes de Agosto. Las empresas, los autónomos y pequeños comercios que no han desaparecido, tienen que seguir luchando para su propia supervivencia y no hablemos de a ver de donde saca la gente el dinero para pagarse unas buenas vacaciones.
Pero, como siempre, estamos abocados al hacinamiento callejero, colas para todo y una convivencia estresante con los nervios a flor de piel, somos capaces de discutir hasta con nuestra propia sombra. El ruido insoportable, día y noche. El esparcimiento de la basura en muchas calles, la subida de la gasolina, precios abusivos, y un montón de cosas más que para qué contar.
Pero, no es menos cierto, que dentro de este alocado y escaso veraneo, también hay que pensar en tomarse una cerveza bien fría, un gazpacho con los mejores tomates, pepinos, cebollas y pimientos rojos y verdes, con picatostes y jamón del bueno. Una buena sardinada, sin olvidar los boquerones a la plancha, que son una delicia. Y si le añadimos uns chipirones, mucho mejor
Y ya metidos en comidas, habría que destacar la tortilla de patatas, especial para el verano. Un plato tan sencillo que las jóvenes amas de casa vienen manteniendo. Nunca debe faltar un tinto de verano bien fresquito, asi como, para acabar, la exquisitez de una buena sandía.
Así pues, a ver si haciendo de tripas corazón, somos capaces, aunque sea tan solo por unos días, de olvidarnos de la crisis, del paro, de la hipoteca, de los corruptos y de los sinvergüenzas que se las están llevando a costa de millones de familias.
Por lo demás, levantemos el ánimo que es verano. ¡ Ah !, no dejen de tomarse una paloma bien fresquita.
En estos momentos, prefiero pensar en otras cosas más livianas por aquello de que: " en tiempos de melones, sobran los sermones ". Cuando llega el calor los chicos se enamoran, es la canción de todos los veranos. Estoy de vacaciones como tanta gente, algunos obligados por el paro. Contento a ratos, como tanta gente. Y como tanta gente, hasta los mismísimos, por las cosas que me desagradan.
A los españoles nos cuesta entender que ya no se pueden tomar las vacaciones como antaño: todo el mes de Agosto. Las empresas, los autónomos y pequeños comercios que no han desaparecido, tienen que seguir luchando para su propia supervivencia y no hablemos de a ver de donde saca la gente el dinero para pagarse unas buenas vacaciones.
Pero, como siempre, estamos abocados al hacinamiento callejero, colas para todo y una convivencia estresante con los nervios a flor de piel, somos capaces de discutir hasta con nuestra propia sombra. El ruido insoportable, día y noche. El esparcimiento de la basura en muchas calles, la subida de la gasolina, precios abusivos, y un montón de cosas más que para qué contar.
Pero, no es menos cierto, que dentro de este alocado y escaso veraneo, también hay que pensar en tomarse una cerveza bien fría, un gazpacho con los mejores tomates, pepinos, cebollas y pimientos rojos y verdes, con picatostes y jamón del bueno. Una buena sardinada, sin olvidar los boquerones a la plancha, que son una delicia. Y si le añadimos uns chipirones, mucho mejor
Y ya metidos en comidas, habría que destacar la tortilla de patatas, especial para el verano. Un plato tan sencillo que las jóvenes amas de casa vienen manteniendo. Nunca debe faltar un tinto de verano bien fresquito, asi como, para acabar, la exquisitez de una buena sandía.
Así pues, a ver si haciendo de tripas corazón, somos capaces, aunque sea tan solo por unos días, de olvidarnos de la crisis, del paro, de la hipoteca, de los corruptos y de los sinvergüenzas que se las están llevando a costa de millones de familias.
Por lo demás, levantemos el ánimo que es verano. ¡ Ah !, no dejen de tomarse una paloma bien fresquita.
viernes, 1 de julio de 2011
TRIPARTITO A LA DERIVA
En el transcurso de los últimos años, aunque cueste creerlo, se han sucedido numerosas y vergonzantes actuaciones en el mundo local, denominados ya como " el circo político de Orihuela"
Pero, aún así y todo, nada que ver con el esperpento político que estamos presenciando los oriolanos, después de la famosa noche del 22 de Mayo pasado.
Lo que parecía, según algunos, el inicio de una nueva forma de gobernar Orihuela, donde el triunvirato de los partidos Psoe, Clr-Claro y los Verdes, iban a darle un vuelco a Orihuela. En las primeras de cambio, no han sido capaces de entenderse. Entrar en la dinámica de culpable o culpables, sería un error. ¿ O no están obligados, los tres, a responder a la confianza de los que han hecho posible trece concejales ?.
Esta lamentable falta de entendimiento, no solo obligan a recordar la necesidad de un escrupuloso cumplimiento de la legalidad vigente, sino que también, invitan a procurar una gestión pública bajo los principios de equidad, eficacia y eficiencia. Y, sobre todo, a no alentar más la discordia, el rencor, la avaricia....Ustedes, señores políticos, no se dan cuenta que con su incomprensible actitud están originando en la ciudadanía mucho nerviosismo y, hasta diría, alarma social.
Sr. Guillén, Sra. Moreno, y Sr. Mancebo, permíntame, como ustedes han dicho hasta la saciedad, por el bien de Orihuela. Reúnanse los tres a puerta cerrada, tírense si fuera necesario, los trastos a la cabeza. Pero, por favor, no salgan del lugar hasta estar de acuerdo. Déjense de juegos malabres, de anuncio de dimisiones, de cobrar o no cobrar, de este asesor para mí, o este pedáneo para el otro. Los oriolanos no están esperando eso.
Mucho esfuerzo, mucho sacrificio, mucha buena voluntad y mucha generosidad política se ha de dedicar para que esta cuerda que está punto de romperse evite un escándalos político de proyección nacional. Aunque reitero, difícil compromiso de cumplir sino existe una voluntad política, como decía el filósofo Weber: " La ética de la responsabilidad y de la convicción, no es un brindis al sol ".
O con este tripartito a la deriva, si lo es.
Pero, aún así y todo, nada que ver con el esperpento político que estamos presenciando los oriolanos, después de la famosa noche del 22 de Mayo pasado.
Lo que parecía, según algunos, el inicio de una nueva forma de gobernar Orihuela, donde el triunvirato de los partidos Psoe, Clr-Claro y los Verdes, iban a darle un vuelco a Orihuela. En las primeras de cambio, no han sido capaces de entenderse. Entrar en la dinámica de culpable o culpables, sería un error. ¿ O no están obligados, los tres, a responder a la confianza de los que han hecho posible trece concejales ?.
Esta lamentable falta de entendimiento, no solo obligan a recordar la necesidad de un escrupuloso cumplimiento de la legalidad vigente, sino que también, invitan a procurar una gestión pública bajo los principios de equidad, eficacia y eficiencia. Y, sobre todo, a no alentar más la discordia, el rencor, la avaricia....Ustedes, señores políticos, no se dan cuenta que con su incomprensible actitud están originando en la ciudadanía mucho nerviosismo y, hasta diría, alarma social.
Sr. Guillén, Sra. Moreno, y Sr. Mancebo, permíntame, como ustedes han dicho hasta la saciedad, por el bien de Orihuela. Reúnanse los tres a puerta cerrada, tírense si fuera necesario, los trastos a la cabeza. Pero, por favor, no salgan del lugar hasta estar de acuerdo. Déjense de juegos malabres, de anuncio de dimisiones, de cobrar o no cobrar, de este asesor para mí, o este pedáneo para el otro. Los oriolanos no están esperando eso.
Mucho esfuerzo, mucho sacrificio, mucha buena voluntad y mucha generosidad política se ha de dedicar para que esta cuerda que está punto de romperse evite un escándalos político de proyección nacional. Aunque reitero, difícil compromiso de cumplir sino existe una voluntad política, como decía el filósofo Weber: " La ética de la responsabilidad y de la convicción, no es un brindis al sol ".
O con este tripartito a la deriva, si lo es.
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